Negreros del siglo XXI

Consultor Anónimo 15 de julio de 2006 3 comentarios

NegreroLo cuentan en El País: un sinvergüenza ha sido condenado por obligar a sus empleados a firmar en blanco su despido y su finiquito como condición previa para contratarles. Para colmo, a quien se negaba, cogía el tipo y falsificaba sus firmas.

Vaya por delante que soy un firme defensor de posturas liberales. Creo que el empresario es una figura importante en el sistema económico, y que hay que ponerle las cosas fáciles para contratar gente, y también para despedirla en su caso. Pero, sobre todo, soy defensor de que las cosas hay que hacerlas bien, con la ley en la mano, de frente y sin engañar a nadie. Y casos como el de este fulano me escuecen profundamente, porque son los que ensucian la “profesión” de empresario.

Lo peor de todo es la sensación de que no es para nada un caso aislado. De que hay muchos abusos laborales en muchos ámbitos. Y de que, en términos generales, el trabajador está bastante indefenso ante ellos. Si no “traga”, probablemente dure poco en su puesto de trabajo. Y si decide pelear, necesita muchos años y muchos quebraderos de cabeza para que al final un juez le dé la razón. Y, como la mayoría tenemos que preocuparnos del día a día, se suele optar por el abandono a pesar de saber que se está cometiendo una injusticia. Y mientras, los negreros del siglo XXI tan campantes.

En mi opinión, la Administración debería poner cantidades ingentes de recursos para hacer inspecciones de trabajo sistemáticas, y actuar con dureza contra los sinvergüenzas. Que no dependa todo de un puñado de trabajadores valientes que decidan jugársela durante años para desenmascarar a uno, mientras que el resto sigue haciendo de las suyas.

Comentarios

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    Como bien dices es una actitud lamentable que daña la imagen de todo un colectivo. Pero, lo mismo que hay empresarios granujas, hay empleados granujas. Empleados que por antigüedad o por afiliación sindical resultan imposibles de despedir, y ante los que el empresario está tan indefenso como los trabajadores que comentas en la entrada.

    Conozco casos realmente sangrantes. Un ejemplo es el de una cajera de supermercado a la que el empresario puso un detective privado depués de soportar largos y reiterados periodos de baja. El resultado fue que la susodicha no iba a trabajar pero salía de fiesta casi a diario. Tras aceptar el juez el despido procedente, cierto sindicato se presentó ante el empresario indicándole que o readmitía a la cajera o tendría un "piquete informativo" permanentemente en la puerta del supermercado. No valieron razones sobre el impacto de algo así en el resto de trabajadores del supermercado. Finalmente el empresario tuvo que tragar, readmitirla y pagarle una pasta para que se fuese.

    Resumiendo, que no todos los malos están en el mismo bando, y si se ponen medidas de control, no estaría mal que se tuviera esto en cuenta.

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    Creo que el trato de empresarios a empleados y viceversa es bastante más complejo que "buenos" o "malos". Es evidente que el trato que recibe un trabajador en grandes empresas es bastante distante del trato que recibe un empleado de una empresa con pocos empleados, y todavía es mucho más distinto entre pequeñas empresas dependiendo de si se ubican en un núcleo urbano o en un pueblo alejado de dicho núcleo urbano. Además, el empleado y empleador son conscientes de las diferencias y a menudo se produce un pacto en el que ambos asumen determinados sobreesfuerzos. La LEY es algo que ni siquiera se plantean mirar ni empleador ni empleado en estos casos. Sólo cuando uno falla en su cometido, rompe el pacto, se recurre a ella. Y entonces vienen las sorpresas... El empleado se da de baja y su empleador debe sufrir costes adicionales, o el negocio va mal (o muy bien) y el empleador no cumple con el sueldo (u obliga al empleado a realizar más horas de la cuenta).

    Como anécdota, en mi pueblo natal, los empleados de la construcción, a menudo deben renunciar a vacaciones remuneradas, incluso se da el caso de que muchos creen ético no cobrar las vacaciones (aunque claro que les gustaría cobrarlas!).

    Entonces, ¿Qué sentido tiene la ley si sólo sirve para unos cuantos? Pues en mi opinión, se debería ponderar si es admisible crear puestos de trabajo rebajando derechos del colectivo de trabajadores o por el contrario es más correcto sólo acceder a puestos de trabajo que respeten la "ley".

    En cualquier caso, lo importante es la libertad de poder decir "no" y realizar los esfuerzos necesarios para obtener alternativas. Y eso es algo que a menudo no se cumple.

    En fin, está muy bien que los trabajadores tengamos condiciones "mínimas", pero de nada sirve si no somos capaces de tener empresarios que consigan que esas condiciones mínimas sean rentables.

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    Me parece terrible que millones de seres fueran arrebatados por los europeos de su tierra por la fuerza para venderlos y para explotarlos y ahora, cuando de los mismos lugares vienen voluntariamente, se organice un gran escándalo. Europa tiene una deuda enorme con los africanos y debería ser muy, muy generosa, no sólo acogiéndolos, sino también levantando las barreras arancelarias que impiden desarrollar la débil economía agraria de los paises de emigración. La globalización permite el libre movimiento de capitales, pero no, al parecer, ni de mano de obra ni de productos de paises subdesarrollados.

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