Los funcionarios y su mala imagen, ¿realidad o leyenda urbana?
Este es un extracto de un post en el que un joven funcionario anunciaba su intención de abandonar la función pública, después de haber pasado por todo lo que suponen las oposiciones y demás.
“Estoy completamente desmotivado en el trabajo. La total falta de incentivos (imposible ascender, imposible cambiar tu sueldo, imposible cambiar tu equipo), la falta total de herramientas coercitivas para la gestión de los equipos (no puedes echar a nadie, ni amenazar con bajar el sueldo, ni prometer mejorarlo, ni dar días libres tras esfuerzos) junto con la falta total de presión (da igual lo mucho que se esfuerce tu jefe: Si el trabajo no está para la fecha… no pasa nada), me tienen quemao quemao.
Después de un fracaso tras otro en mis proyectos, por mucho que me he esforzado, he reducido mi vida laboral a dejar pasar el tiempo. Si viene algún usuario con una necesidad de datos, pues se lo paso a alguien, y que me haga la consulta, y yo se la devuelvo al usuario. Si no viene ninguno, pues mejor; Puedo pasar todo el día navegando por internet, escribiendo mails a mis amigos, o en fin… viendo crecer mis plantas.
¿Realidad o ficción? En este caso, ficción; se trataba de una inocentada del día 28 de diciembre. Como conozco personalmente al funcionario en cuestión (y sé que nuestra opinión sobre el funcionariado es radicalmente opuesta), no me la “coló”. Pero… ¿cuántos, leyendo esas líneas, hubiesen pensado “no me extraña”? El funcionariado se ha labrado, a lo largo de los años, una imagen nefasta. Y, como todos los tópicos, seguro que tiene su raiz en la realidad. Seguro también que hay funcionarios muy loables, y que como toda generalización o todo tópico, es injusto para muchos.
Pero lo que hay que pensar es en qué cosas se han hecho (y se hacen) mal desde la función pública como para que éste sea el pensamiento existente en la sociedad hacia ellos…
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46 años de función pública encima del hombro. Es curioso ver los topicos que suelta el personal, incluidos funcionarios de buena fe.Bueno en principio y solo para empezar, ¿cómo que no se puede despedir a un funcionario?
el reglamento disciplinario de un funcionario es más severo que cualquiera de cualquier convenio colectivo. El tema es que dada las relaciones que el funcionario intenta establecer desde su ingreso, ningún superior se atreve a expedientar a los subordinados, siendo estos por tanto los culpables de la existencia de la relajación funcionarial, junto con otras cosas, así por ejemplo cuando alguien critique a un funcionario porque no trabaja, el asunto no es tan simple, pero generalmente el culpable es su Jefe que lo consiente. Puedo arropar la información con nombres,apellidos y situaciones infinitas, como digo, 46 años dan para mucho.
Al menos en Panamá, por algún motivo los políticos se pelean ferozmente los puestos públicos, preferentemente de alto nivel; y siguiéndoles muy de cerca, un numeroso grupo de gente desempleada, por lo general, afiliada a algún partido político en el poder, exige que se le nombre en puestos públicos por la suerte y gracia de su afiliación política particular. Expresado esto como planteamiento, sin adelantar conclusiones, las cuales dejo a discreción del lector de estas líneas.