Parece ser que el Ministerio de cultura español está pensando en renovar la ley sobre lectura, libros y bibliotecas. La nueva ley, que actualiza la de 1975, apenas introduce cambios en el poco conocido precio fijo del libro.
El precio fijo del libro establece que el editor de un libro es el que tiene que fijar el precio de venta al público. Y sobre dicho precio fijado, insisto, por el editor, los comercios sólo pueden aplicar un 5% de descuento. Es decir, si te interesa un libro en concreto, no busques mucho. El precio oficial es el que es, y como mucho vas a lograr un precio un 5% inferior en algun gran almacén. Esto es así incluso para libros importados, siendo el primer importador el que fija el precio de venta final del libro.
Esto da lugar a situaciones curiosas, como que al comprar el libro directamente al editor, que normalmente disponen de venta por Internet, el precio es el mismo que en una librería de barrio, donde el libro ha pasado por muchos más intermediarios. Precisamente la función de la ley es proteger al pequeño comercio, los libreros de toda la vida.
Pero cabe plantearse unas cuantas cosas. ¿Por qué proteger a los libreros y no a los consumidores que, a fin de cuentas, somos mayoría? A los consumidores nos interesaría un precio más bajo, pudiendo comprar directamente a un editor por Internet, que incluso con mayor márgen que el de venta a las tiendas podrían ofrecer un precio ventajoso a los consumidores. ¿Es realmente efectiva la medida? A mi me parece que no, puesto que al final acudimos a las grandes superficies a comprar libros debido a que muchas veces ofrecen el limitado 5% de descuento (por ejemplo, la FNAC) o porque tienen un mayor catálogo y normalmente disponen del libro que queremos comprar. ¿Por qué proteger con esta medida a los libreros pero no con medidas similares a otros pequeños comercios? ¿Son realmente especiales estos comerciantes? ¿Sólo porque tienen una asociación en la que reclaman protección?
Con este tipo de medidas al final el que acaba perjudicado es el consumidor. A veces nos encontramos con situaciones curiosas como que comprar un libro en el extranjero y que lo envíen con mensajero es más barato que comprarlo en España, incluso cuando la edición es la misma. Esto no tiene ningún sentido. No hay márgen para que haya competencia entre importadores.
Los libreros deberían ofrecer un trato más personalizado, aceptar encargos, envío a domicilio y especializarse en un área en vez de pedir proteccionismo, que suele ser lo más fácil.
Vía | ABC
Comentarios
Creo que no ha entendido el espiritu de la ley. Si se protege a la pequeña librería es para que pueda luchar con las grandes en igualdad de condiciones, y de esta forma si usted quiere leer a Cervantes o a Shakespeare lo pueda hacer sin tener la obligación de tener internet, porque en su barrio no quedará ni media librería. Y si no, vaya a un Carrefour o Alcampo, y pregunte qué libros tienen de Machado,Delibes, Perez Galdos... La cuestion es que el objeto de la ley no es una camiseta o un pedazo de carne, es CULTURA.
Gracias "moi" por su aportación.
Creo que sí que entiendo el espíritu de la ley. Pero creo que ya ha fracasado. En mi barrio hay librerías. Pero sólo venden los últimos best seller (Dan Brown y esas cosas que dudo que se puedan llamar cultura). Y si quiero comprar a Galdós, Cervantes o Shakespeare tengo que ir a la Fnac, a El Corte Inglés o comprarlo por Internet en Amazon. Por supuesto en Amazon EEUU porque en España con dicha ley no abrirán nunca.
Yo compro todos mis libros en amazon.co.uk ya que consigo un precio muy buenno y ademas el envio es muy rapido.
En mi barrio también hay librerías, pero como no pueden tener todos los libros que una empresa grande pues si quieres uno determinado y no lo tienen deben pedirlo y te cobran un plus... de modo que casi te sale mejor pedirlo en amazon o irte a la Fnac.
Yo creo que el artículo expresa muy bien una realidad: hay una ley cuyo objetivo es justo, pero mal enfocada y con peor resultado. No se está discutiendo, "moi", si se debe o no se debe proteger la cultura (que evidentemente se debe), ni siquiera si se debe proteger o no al pequeño comercio, que en principio también se debe. Lo que se está expresando es que la forma de intentarlo ha fallado, porque grandes comercios como la FNAC ofrecen el mejor precio posible (5% de descuento), y más variedad en la oferta. La prueba está en que la mayoría de la gente compra ahí. Por otra parte, se podrían proponer formas mejores de proteger la cultura (por ejemplo: evitar que se lleve adelante ese canon que se quiere cobrar a las bibliotecas, que son las verdaderas "distribuidoras" de cultura como tal), e incluso a los libreros, como se propone al final del artículo.
Hola a todos:
Sobre el espíritu de la ley yo había oído otra cosa.
Lo que se trataba de hacer al fijar el precio para los libros era que cualquier persona, independientemente de su lugar de residencia, tuviera acceso a los libros al mismo precio.
Por los comentarios aquí escritos queda claro que viven en grandes ciudades, donde aparte de las librearías tradicionales tienen a su dispocición grandes tiendas donde adquirirlos (se han mencionado algunas). De aplicarse un precio libre en los libros se produciría una situación en la que el consumidor de las grandes ciudades saldría beneficiado ya que obtendría una mayor rebaja en el precio, pero el de los pueblos saldría perjudicado al elevarse dicho precio.
Obviamente este planteamiento era válido en la década de los 70, pero ahora con la posibilidad de adquirir los libros vía internet en el extranjero evitando intermediarios y el precio fijo, ya no tiene tanto sentido este espíritu de la ley.
Es decir, se quiere proteger la cultura y los pequeños comercios... Pero no pueden impedir que Amazon u otro de otro país venda libros en castellano al precio que quiera ¿no? Entonces, pueden hacer ediciones de Becquer, Delibes o lo que sea y venderlas mucho más baratas... con lo cual la librería de la esquina no venderá apenas (salvo el que en una emergencia necesite leer a un clásico :p)
Quizá llegue un momento en el que las pequeñas librerías tal como las conocemos hoy no tengan sentido... también desaparecieron los afiladores. No hay por qué echarse las manos a la cabeza ¿o sí?
Recomiendo este informe sobre el precio fijo de los libros, realizado para (¿y por?) el Tribunal de Defensa de la Competencia: http://www.globalcompetitionforum.org/regions/europe/Spain/libro....
Ahí podemos ver contra-argumentos que desmontan aquellos que intentan justificar el precio fijo.
Perdón, el enlace correcto es: http://www.globalcompetitionforum.org/regions/europe/Spain/libro.pdf