¿Un atraco con final feliz?

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La crisis puede llevar a las personas a la desesperación, y esta a comportamientos poco comunes. Hace unos días tuvo lugar un atraco a un banco en Málaga bastante peculiar. Un ex empresario, arruinado cansado de su precaria situación y desesperado por no poder encontrar trabajo decidió simular el atraco a un banco de una de las calles más transitadas de la ciudad con el único objetivo de ser arrestado y de que le metieran en la cárcel.

Al parecer, el hombre entró en la sucursal cuando apenas faltaban unos minutos para cerrar e informó a uno de los trabajadores de que pretendía atracar el banco. Sin embargo, no hubo revuelo ni incertidumbre. El propio “atracador” se encargó de tranquilizar a todo el mundo asegurando que no haría daño a nadie y que su único objetivo era que llegara la policía y le arrestara, que fue exactamente lo que sucedió: no robó ni un euro y se entregó a la policía en cuanto esta llegó.

La pregunta que todo el mundo se hará es: ¿por qué? Pues muy simple. Este señor había realizado previamente un sondeo para averiguar qué tipo de condena le interesaba más y llegó a la conclusión de que necesitaba pasar entre dos y tres años dentro de la cárcel. De esta forma, tendría asegurada cuatro comidas diarias y una cama para dormir durante ese tiempo. Además, a su salida le darían una ayuda penitenciaria de cuatrocientos y pico euros durante 18 meses que le permitirían subsistir mientras pasaba la crisis y él conseguía un trabajo.

Situaciones como esta deben obligarnos a reflexionar sobre las penurias que muchas familias están pasando por la actual crisis económica. El paro es ya un drama nacional y detrás de sus escandalosas cifras se esconden personas que atraviesan grandes problemas económicos. La desesperación está haciendo acto de presencia en cada vez más personas y puede dar lugar a situaciones tan surrealistas como la que acabamos de comentar: si Papá Estado no arregla este desastre, le obligaré a alimentarme y darme cobijo, aunque sea en una cárcel.

El país se va al garete y nadie hace nada por evitarlo. Por cierto, si te pica la curiosidad por el final de la historia, te diré que al final este señor no consiguió su objetivo: tras pasar un día en el calabozo lo dejaron en libertad y ahora se enfrenta a una posible multa de 180 euros. La próxima vez tendrá que esforzarse un poco más.

Vía | El Correo
En El Blog Salmón | Bancos irresponsables, asuman la dación en pago en las hipotecas de riesgo firmadas por ustedes, Cada uno atraca como puede
Imagen | Adriano Agulló

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