Así podría decirse que evoluciona la tendencia de los bolsillos españoles. El año pasado los hogares se gastaron un 4,2% más que el ejercicio anterior. Sin embargo seis de cada diez familias no pudieron ahorrar y el 55% llegaron con apuros a finales de mes.
La inmediata reacción mental es echarle la culpa a la inflación, a la precariedad laboral y a la contención de los salarios. Y seguramente que algo de esto hay. Pero de las cifras proporcionadas por el INE me ha llamado especialmente la atención cómo queda la tabla de prioridades en el consumo.
En 2005 cada hogar se gastó más de 24.400 euros. Seguro que detrás de la cifra media hay datos reales que son mucho más extravagantes y otros que nos hablarían de penurias. Sin embargo, si tomamos como punto de partida la cantidad final, el desglose por capítulos es alarmante, al menos para mí. Sólo un 19,5% del gasto se dedica a la alimentación, incluidos bebida y tabaco. Y el 80,5% restante se destina a la adquisición de otros bienes y servicios.
Pero ahí no queda eso. La partida alimentaria retrocedió un 0,8% respecto a 2004 y los “otros gastos” crecieron en un 5,4%, lo que me hace pensar que una buena mayoría de españoles pone poco énfasis en la alimentación, o es que han abandonado prácticamente la costumbre de comer en casa. Esto me lleva a corroborar que salir y endeudarse comprando buenos coches parece una práctica habitual.
Por otro lado, las hipotecas agobian a buena parte de la población y no dejan mucho margen de maniobra. Mientras, los comerciantes se quejan constantemente de que el negocio cada vez está más flojo. Aquí hay algo que no encaja. Que me lo expliquen, por favor.
Vía | INE, Heraldo, Expansión
En el Blog Salmón | INE
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Comentarios
Buf, a veces las medias no son tan buenas. Por ejemplo, si en España hubiera 100 familias y 25 gastaran 50.000 € al año y 75 gastaran 15.000 € al año saldría una media de 23.750 €. La media quizá diría que somos muy derrochones pero la realidad que hay mucha diferencia entre pobres y ricos.
No quiero decir que ese sea el caso en España, a lo mejor el análisis que has hecho es correcto, pero aparte de las medias hay que ver las varianzas.
Y la inflación, a lo mejor el coste de los alimentos ha bajado y el de otros productos (como el combustible) ha subido. Podría pasar que los españoles no hayan variado sus hábitos de vida y que la variación de precios haga que su gasto en alimentos baje y en otros productos suba, con un resultado final de que el gasto ha aumentado.
es lo perverso de las estadisticas. Juan se comio un pollo, y Pablo ninguno, segun la estadistica cada uno comio medio pollo.