
Ya lo siento, pero hoy por hoy el déficit público es como el tatuaje de amor de madre, ya no se lleva. Está bastante mal visto presumir del mismo, y te juegas la prima de riesgo, la calificación y la merienda como estado. Pero nadie como un político sabe que las necesidades son múltiples (y los grupos de presión más), así que vamos a comentar cuatro modos de esconder el déficit público. Cuatro modos que ya han empleado los más listos de la clase
Estos cuatro modos los ha documentado Timothy C. Irwin en un informe del FMI, Accounting Devices and Fiscal illusions. Para ello usa una matriz en la que se combinan las distintas maneras de esconder el déficit, en función de los efectos hoy y el día de mañana. Así, contabilizar hoy unos mayores ingresos o unos menores gastos puede lograrse a cambio de unos mayores gastos o unos menores ingresos en el futuro, lo que ejemplifica con cuatro técnicas. Vamos a darle una vuelta, a ver si nos suenan de algo.
La primera opción es apuntarse unos ingresos hoy a costa de unos mayores gastos en el mañana, y todo ello sin que crezca el endeudamiento nominal de la Administración, ocultando el endeudamiento. ¿Cómo lo hacen?
La segunda opción pasa por tener mas ingresos hoy a cambio de menos ingresos mañana, eso se logra a través de la desinversión, que puede ser de dos tipos:
Respecto a este punto, y como el mismo Irwing señala, habrá que ver cuál es el efecto fiscal neto de dicha privatización, considerando los futuros impuestos que se recauden. En todo caso, la privatización (a un precio adecuado y con un proceso claro, no a lo Galerias Preciados) y liberalización, desde mi particular punto de vista, no es una cuestión de conveniencia o no. Es una cuestión de justicia.
Pasemos a las tijeras, a gastar menos hoy, donde podemos hacerlo a costa de tener más gasto mañana, o lo que es lo mismo un diferimiento del gasto:
Por último, cabe la posibilidad de acudir el gasto hoy a cambio de reducir los ingresos futuros, a través del aplazamiento de inversiones. En esencia se puede usar la financiación estructurada o las concesiones u otras formulas varias para que el sector privado invierta y explote un servicio publico a cambio de un participación en los ingresos del mismo. Se mencionan supuestos como Chile o como Australia, aunque es obvio que es una práctica usada en todo el mundo, especialmente en España.
Respecto a este punto, opino lo mismo que sobre las privatizaciones: antes de plantearse si los ingresos del futuro serán muchos o pocos habría que preguntarse cuál es la función del Estado, si tiene sentido una actividad empresarial del mismo. Si entendemos que no es así, que se obtenga el mejor precio posible por dichos activos y a otra cosa mariposa.
Más información | IMF
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