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España tiene un problema económico de futuro por su cierre a la emigración
Economía

España tiene un problema económico de futuro por su cierre a la emigración

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El pasado año será recordado en términos demográficos por ser el primero de la serie histórica en el que se registraron más muertes que nacimientos. Esto supone que la población española no se está renovando, lo que puede tener importantes consecuencias en el futuro económico de un país cuyos principales nuevos talentos se ven empujados a emigrar para ganarse la vida.

Y es que ya son 2,3 millones de españoles los que residen fuera, un grupo que se ha visto considerablemente aumentado en los últimos seis años ante la asoladora crisis que ha vivido el país. De hecho, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicadas hace una semana, entre 2009 y 2015 el número de españoles que que viven en el extranjero ha aumentado un 56%, pues hace seis años la cifra era de 1,4 millones.

El fenómeno migratorio, además, no parece que esté acabando a pesar de la mejora de la economía, pues solo el año pasado las salidas aumentaron un 5,6%. Los países que más se están beneficiando de la fuga de talentos española son Argentina, Francia y, curiosamente, Venezuela, según los datos del INE. Si bien han sido los países europeos los que más han incrementado el número de emigrantes españoles, como Reino Unido, con un 77% más desde 2009, o Alemania, con un 35%.

De este modo, las cifras hablan por sí solas. España envejece. En la última década se han mezclado una serie de factores que están cocinando un cóctel que puede explotarnos en las narices en poco tiempo, pues a la caída de los nacimientos en un 18% desde 2008 se une una crisis económica que obliga a los jóvenes a emigrar y a establecerse en otros países, con lo que esas personas pueden acabar estableciendo su hogar y teniendo descendencia fuera de España.

Solo la inmigración parecía que se iba a convertir en el balón de oxígeno de la maltrecha demografía española, pero parece que la racha se está cortando, pues ya salen más españoles al extranjero que foráneos llegan a nuestro país -164.606 frente a 157.221 en el primer semestre de 2015-, con lo que al final las posibilidades de que aumenten los nacimientos se reducen.

¿Se está despoblando España?

Afirmar que España va camino de la despoblación es ir demasiado lejos, sin embargo, hay una serie de datos que nos pueden hacer cambiar de opinión, o al menos pueden servir para darnos cuenta de que la economía del país se puede resentir por la peligrosa tendencia que va cogiendo la demografía.

Según los últimos datos del INE -del 1 de julio del año pasado-, actualmente viven en España 46.243.064 personas. A 1 de enero de 2015 el país tenía 46.449.565 se habitantes, lo que supone que en el primer semestre del año pasado la población se redujo en 206.501 personas. Aunque los expertos del instituto estadístico matizan que suele ser en la primera parte del año cuando se producen más fallecimientos, es difícil que la curva descendente se haya invertido en los seis meses siguientes.

Además, otro de los aspectos más preocupantes es que el peso de la pirámide demográfica lo tiene el grueso de población de más edad, mientras que las generaciones jóvenes van menguando. Según las previsiones del INE, a este ritmo en 2025 la población mayor de 65% supondrá más del 20% del total. Como es evidente, esto puede tener repercusiones nefastas para el futuro del país, ya que se puede poner en juego todo el sistema de bienestar del que gozamos ahora.

El negro futuro de las pensiones

La crisis económica ha hecho que la llamada hucha de las pensiones -el saldo del que dispone el Gobierno para pagar las pensiones de los jubilados- haya ido vaciándose a la velocidad de la luz. De hecho, entre 2011 y 2015 se redujo a la mitad, desde los 66.815 millones de euros que tenía hace cinco años hasta los 34.221 millones que tenía a cierre del año pasado.

La fuerte caída de la recaudación tributaria en los años de crisis ha hecho un agujero en las arcas públicas y tiene consecuencia directa en esta especial hucha, que a este paso podría quedarse vacía en menos de diez años. De ahí que el gobierno y las distintas instituciones empezaran una campaña alentando a la población a abrirse planes privados de pensiones, teniendo en cuenta la que se avecina.

Porque cada vez va a haber más gente que necesite prestaciones sociales por jubilación, y el Estado cada vez tendrá menos ‘cash’ para hacerles frente, ya que la caída de la natalidad y la emigración de los jóvenes provocarán que la fuerza laboral futura sea insuficiente para cubrir con sus cotizaciones esta demanda social.

No solo pensiones…

Pero no se trata solamente del pago de las pensiones. La tendencia demográfica también pone en peligro la supervivencia del sistema sanitario actual. A mayor edad, mayor necesidad sanitaria y de fármacos. Solo entre 1991 y 2011 el gasto de la Seguridad Social en medicinas pasó de 3.101 millones de euros a 7.084 millones, según el INE, de ahí que en algunas comunidades se aplicase el copago sanitario o que el Estado haya dejado de financiar numerosas medicinas en estos años.

Si bien desde el INE apuntan a que estos gastos pueden ser compensados con la menor inyección que necesitará la educación pública -al haber menos niños-, la solución no pasa por hacer malabares con las cuentas públicas, sino por cambiar las políticas actuales para que se adecuen a la demografía actual, para que todo el sistema de bienestar pueda seguir funcionando a pleno pulmón sin que nadie se ve damnificado.

El problema es que dicho sistema social ya se ha visto dañado por la crisis, dejando a muchas personas fuera de él, por lo que la previsión hace tiempo que se torno en alarma y urge que alguien se tome la ‘molestia’ de reinventar nuestro tan loado sistema, el cual ya se ha mostrado insuficiente para atender a la sociedad del siglo XXI.

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