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La inmensa deuda privada China, ¿cómo han llegado ahí?

La inmensa deuda privada China, ¿cómo han llegado ahí?
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Uno de los grandes problemas que se enfrentará el mundo en los próximos años es la gigantesca deuda que arrastra China debido a la burbuja inmobiliaria que ha llevado a cabo en los últimos años. A día de hoy, la deuda China alcanza 25 billones de dólares, lo que supone el 254% del PIB.

A pesar, de que Estados Unidos, por ejemplo, tiene los niveles de deuda similares a los de China, lo que es verdaderamente alarmante es que la deuda china ha apretado el acelerador en los últimos años, cuadruplicándose entre 2007 y 2014.

Este incremento de deuda tiene una alta vinculación al sector inmobiliario...Para entender la locura inmobiliaria que sufre China, durante el período de 2011 y 2013, China utilizó más cemento, en concreto 6,6 gigatoneladas, que Estados Unidos en todo el siglo XX (4,5 gigatoneladas).

La irracionalidad en el mercado inmobiliario es tal que incluso se han vendido nueve pisos de sólo 12 metros cuadrados por un precio de 880.000 yuanes, lo que equivale a 117.000 euros en la ciudad meridional china de Shenzhen.

¿Cómo se ha llegado a esos niveles?

No es casualidad que en los últimos años la deuda privada de China se haya disparado hasta alcanzar las actuales cuotas. Y es que entre los años 1999 y 2006, China enfocó su economía mediante un modelo exportador, por lo que durante este periodo sus exportaciones se vieron incrementadas en un 95%.

Sin embargo, el modelo exportador se deterioró significativamente debido a la crisis que protagonizó Estados Unidos, el principal socio comercial de China, por lo que los líderes de China reinventaron bruscamente su economía, probando suerte mediante el incentivo de la demanda interna

En noviembre del 2008, China puso en marcha un programa de estímulo económico de cuatro billones de yuanes orientados principalmente en proyectos de infraestructura pública, vivienda, el desarrollo rural en la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto de Sichuan de 2008.

No se detuvo ahí... sino que el Banco Popular de China se puso a bajar los tipos de interés, con la finalidad de incentivar el consumo y la inversión. La combinación fue peligrosa, alta inflación, tipos de interés reales negativos y con opciones de inversión limitadas se incentivó a que muchos chinos comprarán bienes raíces para proteger sus ahorros de los estragos de la inflación, lo que fue el primer paso para entrar la burbuja inmobiliaria.

China Real Interest Rate

Los precios de la vivienda se dispararon un 140% en todo el país en el período 2007-2011, incluso, la vivienda de Beijing hasta el 800% desde el año 2003. Es evidente, que nos ha aprendido nada en la burbuja inmobiliaria vivida en Estados Unidos, Irlanda o España.

Desde 2005 hasta la actualidad, ¿Cómo ha evolucionado la deuda de China?

Durante la última década la deuda total de China ha crecido en un 465%. En el año 2015 la deuda total suponía 247% sobre el PIB, mientras que en el año 2005 la deuda total era del 160%. La deuda total se distribuye en cuatro componentes básicos: la deuda bancaria, la corporativa, la deuda pública y la deuda de los hogares.

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Por el lado de la deuda bancaria, en los últimos 10 años se ha visto reducida frente al tamaño de la economía y apenas tiene un peso de 19% del PIB. Sin embargo, el problema no encontraríamos en la deuda corporativa que se ha visto incrementada en un 165%, hasta suponer en la actualidad el 105% del PIB.

En relación a la deuda corporativa, hay que mencionar especialmente las empresas de materiales básicos. Seguidamente podemos ver en el gráfico la relación entre los costes de intereses de la deuda y el EBIT (beneficios antes de intereses e impuestos), por lo que una empresa que esté por encima del 100% el resultado del negocio queda absorbido por el mantenimiento de los intereses de la deuda.

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La comparativa pondría los pelos de punta cualquiera... Y es que en 2014 la mitad de las empresas están por encima del umbral del 100%, e incluso algunas alcanzan unos niveles de 200%. En estos años hemos visto un incremento de más del 300% en la deuda corporativa de las 111 empresas de referencia del país, mientras que los beneficios de dichas empresas no han aumentado al mismo ritmo.

Gran parte de esta deuda está en manos de las empresas estatales chinas lo que no supone un factor de confianza de los inversores. Con China en medio de la desaceleración del crecimiento económico, la morosidad, en términos brutos, han aumentado de manera constante desde 2012 de poco más de 0% a más del 2%.

Si bien la deuda pública se incrementado en los últimos años, sólo supone el 22% del PIB. No obstante hay que señalar, que tal y como ocurrió en España, las burbujas inmobiliarias son un buen catalizador de ingresos públicos, por lo que en la etapa de burbuja, la deuda pública no tiende a ser significativa.

El riesgo subyacente...

En el pasado ya hemos visto que acumular semejantes niveles de deuda privada lleva a profunda crisis. Lo vivimos en la burbuja japonesa inmobiliaria de los años ochenta o bien las burbujas inmobiliarias más recientes que han vivido Estados Unidos y España.

The Economist

En todos los casos, el déficit público es el protagonista de los años de la finalización de la burbuja, lo que supone un efecto auge para la deuda pública con sucesivos déficits presupuestarios, mientras que el sector privado se desapalanca.

A día de hoy Estados Unidos tiene una deuda pública sobre PIB del 105%, España del 100% y Japón vive en una realidad paralela con una deuda pública del 247% y con un objetivo de intervenir su bono a diez años para mantener un TIR del 0% para calmar el pago de intereses.

En el año 2014, el crecimiento de los beneficios del sector inmobiliario y construcción se redujeron un 5,6%, unos datos que contrasta con el crecimiento promedio del 45,8% durante el periodo comprendido entre los años 2007 y 2009.

Debido al gran peso económico de China en el comercio internacional y de inversión, cualquier problema a gran escala para las empresas chinas tienen implicaciones tanto para Asia como para los mercados desarrollados.

Un menor crecimiento chino implicaría de manera directa una menor demanda para las exportaciones de materias primas lo que repercutiría en presiones deflacionarias para el resto de mercados desarrollados. Por ello, el sobreendeudamiento de China, focalizado en el sector inmobiliario es un problema que el resto de países no deben ignorar.

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