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Mariano Rajoy

Finales de marzo de este año y el Gobierno aprobaba las cuentas de 2012 con los ojos de los mercados vigilando de cerca. Sólo tres semanas después se aprobó por sorpresa un remiendo con el que cumplir con el objetivo de déficit: el recorte de 10.000 millones de euros en Sanidad y Educación. El pasado jueves se procedió a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado 2013 para el próximo año y cabe la duda de si el más que probable rescate o el complicado cumplimiento de las previsiones puede hacer que se conviertan en papel mojado antes, incluso, de entrar en vigor.

En las grandes cifras macroeconómicas, los presupuestos son, cuando menos, optimistas. En el documento, el Gobierno ha planteado que el desempleo será tres décimas inferior al que había en el segundo trimestre de este año. Además, prevé un retroceso del PIB del 0,5 %, a años luz del 1,5 % propuesto por muchos analistas, entre ellos el BBVA, como nos apunta Remo. Nacen, por tanto, con escasas posibilidades de cumplirse, pues plasman unos ingresos que se antojan casi imposibles de conseguir.

Si nos centramos en el déficit público, hay dudas más que razonables de que se pueda cumplir. Las inyecciones de capital a la banca dispararon el diferencial al 9,44 % en 2011 y lo hará al 7,4 % en este 2012. Pese a que Montoro reiteró ayer que esas inyecciones no computan en el cálculo, la UE aún no ha confirmado este extremo. Hay que tener en cuenta que con esas cifras el incumplimiento sería flagrante: 1,1 puntos porcentuales respecto al 6,3 % pactado en un principio (o lo que es lo mismo unos 11.000 millones de euros de ajuste).

Pese a que, como nos comenta hoy Marco Antonio, el país rescatado en secreto, aún está pendiente la petición de ayuda por parte del Gobierno para que el BCE inicie una nueva compra de deuda. Esa petición acarreará más condiciones “duras”, lo que haría que fueran necesarios otros ‘remiendos’ como el de abril de 2012 para poder cumplir. En otro post, Onésimo nos explica qué le espera a España si, finalmente, toma la decisión después de llevar a cabo esa peligrosa estrategia del silencio.

Sin duda, elaborar unos presupuestos a casi un año y medio vista en la coyuntura actual se convierte en una labor de ingeniería compleja como pocas. Las posibilidades de que las cuentas que fueron presentadas ante el Congreso por el ministro Cristóbal Montoro se conviertan en papel mojado son muy altas. ¿Llegarán a entrar en vigor?

En El Blog Salmón | Presupuestos Generales del Estado 2013
Imagen | Mariano Rajoy

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