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Hace un par de días hablé de la dificultad de conseguir que los que mandan anuncien medidas que son necesarias e importantes, y que las anuncien a tiempo, y di varios ejemplos de medidas propuestas por mi en estas páginas hace años que hubieran sido importantes e impactantes y que sólo ahora están viendo la luz del día, aunque sólo en anuncio no en introducción. Tuve la misma sensación cuando vi el anuncio de la empresa de rating, Moody’s que estaban revisando hacia la baja el rating de Alemania y del European Financial Stability Facility (EFSF).

Los que me han seguido en estas páginas también recordarán que soy de los pocos que he cuestionado el camino que casi todos buscan, que es que los países europeos fuertes, y muy especialmente Alemania, recuerden su solidaridad europea, recuerden su interés económico, tomen las riendas de la solución y asuman las deudas de los países débiles. Varias formas de hacerlo se han comentado pero todas llevan al mismo destino, que los fuertes tomen la responsabilidad de las deudas estatales de los débiles.

Que sean compras de bonos por parte de los fuertes, o garantías, o inversión en deuda estatal de organizaciones europeas, como la European Stability Mechanism (ESM) y el EFSF, con garantías de los fuertes para que estos se puedan financiar, llevan a lo mismo, que los fuertes tomen la responsabilidad de las deudas estatales débiles, como si los fuertes son un agujero de dinero sin fondo.

Cuando ayer vi el artículo de Marco Antonio, Demasiado grandes para caer… y demasiado grandes para ser rescatados. España e Italia son el dilema del euro, sentí una especie de déjà vu, pensando en los problemas para los fuertes de intentar rescatar a los más débiles. Tiene razón Marco Antonio, España e Italia son demasiado grandes para que los países fuertes intervengan sin sufrir ellos mismos.

Supongo que algunos que me leen en estas páginas recordarán lo que dije hace no mucho sobre si Alemania seguirá el camino del rescate o no, aunque lo he dicho muchas veces:

…estas garantías dejarían a Alemania con una carga de deuda mucho más alta, creciente y sujeta a las decisiones de otros países. Este paso resultaría lógicamente en la reducción en el rating de Alemania y en la subida de sus primas de riesgo, con la conclusión de que el precio de su deuda en el mercado subiría notablemente. Los inversores financieros temiendo esta situación quieren guardar en contra de estas pérdidas de sus carteras pidiendo más rentabilidad. Es la respuesta correcta y lógica de los mercados financieros.

Esto nos recuerda el viejo dicho que, ‘si diera a todos los que me piden ayuda, tendría que salir yo a pedir’. Pues eso es lo que está pasando con los países fuertes y lo que he advertido que pasaría, ahí el déjà vu.

La empresa de rating Moody’s también acaba de reconocer que las cantidades del cual estamos hablando y el impacto a Alemania y a los fondos europeos y por eso advierte que el rating de AAA de Alemania no continuaría. Normal que lo digan, ya han tardado demasiado, aunque Standard & Poor’s también lo indicaba, y hará pensar a los países por ahora fuertes a aceptar las presiones de sus socios europeos.

Para situar estos números en contexto, el artículo que vinculo nos da una idea de la magnitud de lo que estamos hablando. El aumento de la deuda implícita de Alemania de rescatar a Italia y España estaría en el orden de más del 10% de su PIB. Además, Alemania también está aumentando su exposición a la financiación de emergencia de los bancos en problemas de la zona euro y esta exposición se estima añadirá el equivalente a otros 30% de su PIB. Con hasta el 40% del PIB alemán en juego, casi todo cubriendo la deuda de otros, no debe sorprender que la canciller Merkel se ha mostrado reticente a lanzarse, no sorprende que las empresas de rating están advirtiendo de los problemas y no debe sorprender que algunos hemos advertido hace tiempo que este no es el camino a seguir.

A ver si con toda esta situación nos damos cuenta que los problemas no son culpa de Alemania pero es la falta de coherencia y sostenibilidad de las políticas económicas. Aunque muchos piensan que los mercados financieros son unos demonios, unos tiburones y unos usureros por pedir intereses de 7% a los países forzados a salir a pedir a estos mismos mercados, la realidad es que no tienen confianza en las políticas económicas por su improvisación, su falta de plan integral y su convencimiento de que los países están buscando soluciones fáciles para ellos sin realmente tomar las decisiones de largo plazo que situaría sus economías en la senda creíble y sostenible. Culpar a los mercados financieros es el camino fácil pero también es el camino equivocado.

No hay que acudir al rescate por parte de los países europeos actualmente fuertes. En los mercados financieros existe suficiente liquidez para hacer frente a las necesidades de financiación de los países. Lo que necesitan es ver estos planes integrales, creíbles y sostenibles que menciono y que he comentado varias veces en estas páginas. Recordando que estos planes integrales, creíbles y sostenibles no requiren soluciones financieras en el corto plazo. Si les damos planes en el corto plazo que nos lleven a soluciones en el medio y largo plazo, por eso he hablado de planes de 10 y 20 años, volverán con sus financiaciones de forma inmediata y con primas de riesgo notablemente reducidas.

También volverán los inversores, tanto internacionales como nacionales, para invertir en las economías y reactivar su actividad y los consumidores lo mismo. Este es el camino al círculo virtuoso y la ruptura del círculo vicioso que todos anhelamos.

Vía | BBC News (en inglés)
En El Blog Salmón | El rescate total a España es más que un rumor, Caída del PMI de Alemania es el aviso de que la crisis mundial se profundiza y Tres amenazas para la economía sostenible del futuro de la Sra Lagarde

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