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Nigeria

Nigeria, al igual que muchos paises africanos, tiene una economía decente (en términos macroeconómicos) pero con una gran debilidad: su excesiva dependencia de las materias primas, en este caso del petróleo y el gas. De esta forma, su riqueza y sus posibilidades a futuro están en realidad a merced de la evolución de los mercados internacionales, lo cual supone un evidente riesgo.

Para intentar refozar otros sectores económicos y dotar así de una mayor solidez a la economía nigeriana, el FMI auspició un programa de reformas que parece que está dando sus frutos. Así, los sectores no dependientes del petróleo crecieron a unos niveles del 8,5% anual, mientras que la inflación permanecía razonablemente controlada en el entorno del 6%.

La deuda externa se ha reducido espectacularmente, a la vez que se ha incrementado el gasto público con un especial énfasis en la redistribución de la renta hacia los más desfavorecidos. Todo ello ha venido acompañado de reformas institucionales orientadas a dotar de una mayor seguridad jurídica al entorno, un sistema fiscal más serio y la incentivación de la iniciativa empresarial.

Sin embargo, queda aún mucho camino por recorrer. La importancia del petróleo y el gas en la economía nigeriana sigue siendo capital, y cualquier cambio de tendencia en los mercados puede dar al traste con todas las reformas que, por otro lado, siguen manteniendo un carácter embrionario y distan mucho de poder considerarse solidamente implantadas. Pero por ello mismo es importante aprovechar este periodo de bonanza para los productores de petróleo para así ir construyendo un tejido económico más diverso que facilite la supervivencia cuando lleguen las vacas flacas.

Vía | The Economist
Más información | Datos de Nigeria
Foto | Zouzouwizman

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