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Todo seguirá igual en Grecia

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Las elecciones griegas de ayer suponían un difícil escollo no solo para el país heleno, sino también para la Eurozona y el resto del mundo. Los griegos tenían ante sí dos opciones: una mala y otra peor, continuidad frente a extremismo; y ha ganado la continuidad de los conservadores de Nueva Democracia, encabezados por Antonis Samarás, que podrán formar gobierno junto a los socialistas del Pasok.

Sin embargo, el panorama en Grecia es desolador lo miremos por donde lo miremos. Aunque para el resto de Europa la victoria de Nueva Democracia es un alivio que no hace temer por la salida de Grecia del euro y el consiguiente tsunami que ello provocaría, lo cierto es que el día a día en Grecia seguirá siendo terrorífico, con una economía muy castigada y asfixiada por la presión internacional de sus deudas.

El primer problema al que tendrá que hacer frente el nuevo gobierno son los 240.000 millones de euros que le ha prestado Bruselas en dos paquetes de rescate a Grecia, a cambio de unas medidas de austeridad manifiestamente asfixiantes que están provocando un empobrecimiento paulatino del país y una contracción del consumo sin precedentes. Mucho se está comentando en los últimos días sobre una renegociación del rescate, aunque me temo que Merkel no estará muy por labor.

La otra lacra en Grecia es el desempleo. La tasa de paro se situa en el 22,6% en el primer trimestre de 2012. Además, entre los jóvenes el paro se dispara hasta el 53% y el desempleo de mujeres jóvenes supera el 60%. Estas cifras, aunque inferiores a las de España, son apocalípticas y dejan claro que el país heleno necesita una reordenación de su mercado de trabajo. ¿Será capaz el nuevo gobierno de proponer medidas que generen empleo en mitad de la tormentosa economía griega? Lo dudo muchísimo.

El elevado porcentaje del 163,5% de deuda sobre el PIB en Grecia, cuando la media de la Unión Europea es del 82,5%, es otro grave problema que asola la economía griega y que la obliga a entrar en una peligrosa espiral según la cual necesita endeudarse para poder pagar la deuda vieja, situación insostenible a largo plazo y que sólo puede acabar en un nuevo rescate o en el default del país.

Ante este panorama me pregunto: ¿conseguirá Nueva Democracia aportar estabilidad al país? ¿Renegociará las condiciones del rescate para que este sea menos asfixiante? ¿Conseguirá que la economía griega ponga fin a cinco años consecutivos de estancamiento y comience a crecer? Toda Europa está pendiente de ellos, pero no olvidemos que son los propios griegos los que están padeciendo en sus carnes las consecuencias de su terrible situación financiera.

En El Blog Salmón | El Banco de Grecia nos analiza lo que está en juego en las elecciones, La banca zombie, el denominador común de Grecia y España
Imagen | Alun Sal

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