
Continúan los damnificados en el mundo automovilístico occidental. Primero fue la caída de las ventas por la gran competencia asiática y ahora es el precio del crudo y las materias primas.
Los inversores no se lo han pensado dos veces, han dejado de lado el incremento del 15% en los beneficios de 2005 y han deshecho posiciones hasta que el valor ha sufrido la mayor caída de los últimos diez meses (4,5%).
La ayuda financiera que Daimler recibe de Chrysler tampoco ha supuesto un completo salvavidas y por primera vez en su historia la división Mercedes ha sufrido pérdidas. Y es que también pesa el programa de 3.000 millones de euros en reestructuración que está invirtiendo la firma germana.
Tiene 2008 como plazo y para entonces contará con 14.200 empleados menos. Esto espera que le ayude a competir mejor con su gran rival BMW y con Toyota, la bestia negra de los fabricantes automovilísticos a ambos lados del Atlántico.
La piedra angular es el vector productividad-eficiencia, reto de Daimler-Chrysler. Sin embargo, el entorno inflacionista no ayuda a lograrlo y tampoco la carga que estos factores suponen al precio final. El consumidor europeo es especialmente remiso a desembolsar, como bien ha comprobado Seat con sus primeras pérdidas en diez años. Así es que habrá que estimularle con aparatos más asequibles a todos los niveles.
Vía | Bloomberg, Cinco Días
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