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La Comisión Europea echa un pulso a la CMT

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La telefonía móvil en España es como media un 60% más cara que en resto de la Unión Europea. Así de tajante se mostró la Comisión Europea el pasado mes de junio con la publicación del informe Eurostat, en el que se hacía evidente que los grandes operadores móviles nacionales (Movistar, Vodafone y Orange) mantenían unos precios artificialmente altos en comparación con nuestros vecinos europeos.

La irrupción en el mercado de operadoras móviles virtuales (OMVs) como Simyo, Pepephone o MasMovil trajo consigo un incremento de la competencia y una fuga de clientes hacia estas que se ha traducido en un descenso continuado de tarifas. Sin embargo, los precios siguen siendo altos y la tendencia para los próximos meses es que el descenso de precios continúe.

En el día de ayer la Comisión Europea volvió a plantarle cara al regulador español de las telecomunicaciones, la CMT, para que suspenda sus planes de retrasar un año, hasta enero de 2014, la rebaja de las tarifas de terminación móviles. Estas tarifas de terminación son las que aplican los operadores entre sí por la entrega de llamadas y tienen una repercusión considerable en el precio final que pagan los consumidores.

En el pulso que mantienen ambas instituciones la CMT se ha posicionado descaradamente a favor de los intereses de las grandes corporaciones y en contra del interés general. Así lo han manifestado en su blog, donde aseguran que acelerar la reducción de estos precios en tan poco tiempo podría desestabilizar el mercado móvil en un momento en el que los ingresos de algunos operadores se está reduciendo y son necesarias fuertes inversiones en infraestructuras.

Esta situación hay que verla para creerla. Se supone que el fin de la CMT es regular la actividad de las operadoras de telefonía móvil en España para que desde su posición oligopolista no perjudiquen excesivamente a los consumidores. Sin embargo, los argumentos con los que tratan de defenderse de las críticas de la CE caen por su propio peso.

Si los ingresos de Vodafone, Movistar o Orange caen es por la fuga de clientes hacia las OMVs, que ofrecen un servicio mejor a unos precios mucho más competitivos. Del mismo modo, esas grandes inversiones que tienen que acometer son la consecuencia de que mientras nadie les ha hecho sombra, ellas no han invertido lo suficiente en infraestructuras para mejorar sus servicios. Y si no, ya veremos el retraso con el que se implantan las redes 4G en nuestro país.

Quién ganará el pulso y cuáles serán sus repercusiones es toda una incógnita. Lo que está claro es que independientemente de su resultado las tarifas móviles en España seguirán descendiendo. El miedo del consumidor hacia las OMVs es cada vez es menor y el desencanto hacia las operadoras de toda la vida no para de aumentar, fruto de la mala gestión que han realizado durante años y de lo poco o nada que han tenido en cuenta la verdadera vocación de toda empresa: sus clientes.

En El Blog Salmón | Se acabaron los móviles subvencionados en Movistar, España, líder en usuarios de smartphones de Europa

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