
Creo que si preguntáramos a casi cualquier español sobre un producto simbólico de España y que sea una imagen que de toda la vida denote nuestra forma de ser, habría un alto nivel de probabilidades de que contestaran todos el mismo símbolo, el Toro.
Lo nombro con mayúsculas por que puede que menos cantidad de la población española conociera que este elemento puramente estratégico de marketing, aunque casi haya sido así de forma accidental, es de un famoso grupo productor español, Osborne, que ha decidido de forma unilateral, ya que está en todo su derecho, empezar a explotar dicha imagen a través de sus marcas y en productos a terceros mediante licencia, productos que por suerte o por desgracia para ellos ya estaban inventadas.
Retrotrayéndonos y haciendo un poco de historia deberíamos decir que este icono, símbolo o logo, para el caso es lo mismo, fue creado en 1956 por Manuel Prieto como encargo directo de la marca quedando registrado de forma oficial, gracias a lo cual actualmente pueden realizar una explotación comercial de dicha imagen.
Uno de los graves problemas que ésto plantea, sin entrar de momento en el por qué de esta decisión, es que hay gran cantidad de soportes no pertenecientes a la empresa sobre los que dicha imagen está proyectado y que a partir de ahora tendrán que pagar para poder hacer uso de la misma. Ese canon o licencia no sólo habrá que pagarlo sino que tendrá que ser autorizado, es decir, podrían dejar de producirse, si así lo quisiera Osborne y por decir algo nimio, las banderas de España con el símbolo pintado encima que tanto podemos ver en algunos eventos deportivos.
Será por tanto una difícil tarea, ya que hay gran cantidad de productos que usan actualmente este símbolo y que estarán intentando por todos los medios saltarse este cambio de licencia libre a de pago para poder seguir comercializando.
En cuanto al por qué de la medida empresarial que ha tomado Osborne, podríamos decir que lo ha enmarcado en un rediseño global de la imagen de la marca de todo su grupo y empresas, pero es indudable que lo han hecho por aprovechar por un lado el impulso de esta imagen para conseguir un impulso en cuanto al branding de todas sus marcas, ya que en todas será incluida el símbolo de las carreteras y además por otro para conseguir una nueva fuente de ingresos.
Este segundo punto, que quizá es aún más importante en los tiempos que corren en donde la caída del consumo privado es evidente, puede ayudar a que no sufra su nivel de ingresos durante estos tiempos difíciles, aunque todo pasa por una correcta gestión y vigilancia de las licencias que a partir de ahora concedan para la inclusión de dicho símbolo en productos de terceros.
Comentarios
Según creo recordar el toro de Osborne fue declarado "Patrimonio cultural" lo que le exonera de cumplir la ley que no permite publicidad en las carreteras. ¿Esta declaración no en incompatible con su uso comercial ?
Al parecer no, es más, el hecho de que sea patrimonio cultural sólo protege de publicidad y uso comercial al de las carreteras pero no niega que se pueda hacer uso comercial en otros formatos de forma licenciada.
"Patrimonio cultural"? Por favor, si Osborne decidiese cargarse todos esos toros de las carreteras deberia ser permitido k lo hiciese, al fin y al cabo fueron ellos quienes los inventaron y financiaron.
En lo que se refiere a cobrar por los toros de las banderas y eso... me parece impracticable. Con tan solo variar algo en la imagen ya estarían libres de persecucion (poner las patas mas largas o algo), ya que Osborne no posee derechos sobre todas las imagenes de un toro negro.
En mi opinión creo que Osborne se equivoca respecto a su nuevo enfoque estratégico de marca. Más que nada porque su símbolo o logotipo se ha desvinculado de la propia marca y ha sido fagocitado como símbolo nacional e incluso ideológico-político (recordemos las pegatinas en los coches en forma de toro). Si lo que ahora pretende Osborne es decir "aquí no pasa nada, el toro es nuestro" van a tener que invertir más de lo que imaginan. "Su" toro ahora ha pasado a pertenecer al imaginario colectivo, equiparable a otros símbolos como el del Ché (megarreproducido en diversos soportes), la torre Eiffel o la estatua de la libertad. Y es que no imagino que pretendieran que el Estado subvencionara su imagen con fondos públicos al denominarla "patrimonio cultural" para a partir de ahora pretender privatizar los beneficios de su explotación como si aquí no pasara nada...
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