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El otro día me enteraba que el grupo parlamentario de Izquierda Unida había pedido una cosa que al parecer era del todo novedosa, cambiar los colores de los billetes de 500 euros, una estratagema política que sería muy útil para que aflorara de forma sencilla el dinero negro con el que contamos en nuestro país.

Hay que decir en primera instancia, que esta acción sería del todo posible, es evidente que no sería nada complicado hacerlo, pero me gustaría recordarle a los dirigentes de este grupo político, que nos guste o no las medidas de política monetaria, el color de los billetes incluidos no las toma el Estado sino el Banco Central Europeo.

Como dato objetivo deberíamos decir en primera instancia y como contábamos hace tiempo, la gran mayoría de los 83.423 millones de euros con los que contamos en dinero líquido está repartido en unos 112 millones de billetes de 500 euros lo que conforma el 67,3% del dinero total en circulación que correspondería a un montante de 56.147 millones de euros.

Esto aporta un gran valor añadido a la idea, ya que en caso de que una medida así se llevara a cabo tendría una repercusión tal que podrían “limpiarse” más del 67% del dinero líquido en circulación. Pero la realidad es que sería toda una pena que ya que cambian el color a un billete no lo realizaran con el resto, así que si algún día se lleva a cabo una medida de este tipo sería evidente que se haría un cambio total y no parcial.

La medida (he decir que me pareció algo surrealista) de dicho grupo parlamentario seguía comentando la opción de hacerlo de forma totalmente sorpresiva: “de la noche a la mañana” comentaban, ya que sería la mejor forma de hacer que la gente en posesión de dinero negro no tuviera otra opción que gastarlo para ser descubierto o simplemente quedárselo sin poderle dar uso. La forma sorpresiva de la que hablaban sería anunciarlo con unos días de diferencia y dar sólo un corto período de tiempo, de unos 3 meses como máximo para cambiarlo por el nuevo, al igual que se hizo en su momento con el cambio de moneda.

A mí personalmente me parece una buena medida el cambio de color de los billetes, pero muy descabellada la forma en que ellos los plantean; quizá y sin querer herir sensibilidades deberían pensar más en la problemática de la falsificación de billetes que en la erradicación del dinero negro, que nos guste o no parece que pese al reciente cambio de moneda que sufrimos ha sido imposible rebajarlo, con lo que constata que no es una forma real de ayuda.

Sin duda habría que probar esta medida, aunque puede que socialmente no fuera bien recibida por ciertos niveles de la población a los cuales no les vendría bien que cambiaran de nuevo los billetes como las unidades de invidentes o de máquinas que poseen lectores de billetes y deberían volver a calibrarse para esta nueva tirada. Y a vosotros, que os parece ¿os importaría contar con un billete de 20 euros morado de la noche a la mañana?

Vía | cincodías
Imagen | _miki

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