El director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, dice que hay que aprender las lecciones de lo que estamos sufriendo en los mercados financieros internacionales.
Sonaría muy bien esto de querer aprender si, como parte de estas declaraciones, no nos daría ya sus opiniones de lo que causó estos problemas.
Su conclusión es que hay que parar las burbujas, lo que muchos llaman el capitalismo del casino, que causan tanto daño. Aunque, con lo que ha dicho en el pasado, su querer aprender ya ha terminado y ahora sólo quiere implementar sus medidas.
Dice que hay que ayudar a los países menos desarrollados que están siendo golpeados por lo que dice es la falta de liquidez internacional y ha anunciado la necesidad de que el FMI ayude a estos países en estos momentos de dificultad.
Estoy de acuerdo que hay países que necesitan ayuda y que no tienen culpa por sus actuales dificultades. Hay que ayudarlos.
No obstante, no es buena idea olvidarnos de que estos países deben seguir políticas que les ayuden a avanzar y no utilizar ayudas internacionales para retrasar o suspender la toma de decisiones difíciles y necesarias.
El problema es que el mundo desarrollado no se ha demostrado muy responsable en eso de tomar medidas necesarias y, como ellos están tomando caminos más fáciles políticamente, es difícil exigirlo de los países menos desarrollados.
En estas páginas hemos hablado de que el FMI está para ayudar a países a superar problemas financieros y de liquidez del corto plazo. Pero también está para asegurar que países que acuden a ayudas no despilfarren todo siguiendo políticas desastrosas que no cambiarían nada y empeorarían todo.
No exigir condiciones es la forma más rápida de asegurar que vuelvan a la cola para pedir más.
Vía | El Mundo
En El Blog Salmón | Los excesos de un capitalismo de casino y El Fondo Monetario Internacional y el Consenso de Washington
Comentarios
El FMI no sólo debe comprometerse a aprender sino a reconocer su gran cuota de responsabilidad en la crisis actual. Mientras puso condiciones draconianas a los países del tercer mundo en cuanto a mantener equilibrios fiscales, frente a los Estados Unidos hizo la vista gorda, y este país no sólo está sumido en la mayor de sus crisis sino que además es el mayor deudor del mundo. Esto es lo que ha propagado la crisis como un reguero de pólvora y con las consecuencias que ya comenzamos a ver: aumento del desempleo y precarización del trabajo.
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