El fondo de rescate no debe ser un mecanismo de salvación de las malas gestiones autonómicas

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Se agota el plazo para que las Comunidades Autónomas que no aún no han recurrido al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) lo hagan. Concretamente, el plazo expira el próximo día 3 de diciembre y casi que me atrevería a apostar porque alguna comunidad tramite la solicitud de “rescate” in extremis en los próximos días. Ojalá no esté en lo cierto.

Me pregunto si realmente el Gobierno era consciente del monstruo que estaba creando cuando decidió dar vida al fondo de rescate autonómico. Hasta el momento, han recurrido al mismo en busca de la ayuda de Papá Estado Cataluña, Comunidad Valenciana, Islas Baleares, Castilla-La Mancha y Andalucía. Ni más ni menos que nueve comunidades de las diecisiete que forman nuestro Estado autonómico, casi nada.

Según Antonio Beteta, secretario de Estado de Administraciones Públicas, las comunidades auxiliadas han absorbido 12.582,8 de los 18.000 millones con los que está dotado el fondo, lo que representa el 69,9 % del total de los recursos disponibles. En contra de lo que presagiábamos, parece ser que finalmente habrá suficiente dinero en este fondo para cubrir las necesidades de las comunidades.

No obstante, lo que me resulta especialmente preocupante de esta situación es la prorrogación del FLA para 2013. El de este año ha sido utilizado principalmente para refinanciar deuda ante los numerosos problemas que tenían nuestras comunidades para acceder a los mercados internacionales. Sin embargo, el del próximo ejercicio tendrá como objetivo principal ayudar a las comunidades a saldar las deudas pendientes con sus proveedores.

El mensaje que lanza el Gobierno a las comunidades con esta prórroga es, a mi juicio, bastante preocupante: estamos aquí para salvar a todo el mundo. Con un Estado prácticamente quebrado, en parte por las malas gestiones autonómicas, darle a estas rienda suelta para que recurran al auxilio del mismo a la más mínima podría acarrearnos graves problemas en el futuro, por no hablar de los problemas de déficit.

Las comunidades deben aprender a gestionarse ellas solas con las transferencias que reciben del Gobierno central y no deben comportarse como parásitos de este. Si las facturas a proveedores almacenadas en sus cajones dan miedo es sencillamente porque no han hecho una buena gestión (véanse obras faraónicas y despropósitos semejantes). Si acudimos a socorrerlas y a pagarles las deudas no las estaremos educando en la contención y el racionamiento del gasto por lo que este tipo de problemas volverá a aparecer en el futuro.

Dicen que el tiempo pone a cada uno en su lugar y las comunidades han demostrado ser unas pésimas gestoras. La descentralización del Estado, en este sentido, ha sido un auténtico fiasco y ha puesto de manifiesto la necesidad de que el gobierno central fiscalice las actividades de estas.

Vía | Expansión
En El Blog Salmón | Baleares es la séptima comunidad que pide el rescate, El fondo de rescate autonómico se queda casi ‘seco’: Canarias pedirá 756 millones y El efecto dominó continúa: Castilla la Mancha pedirá un rescate de 800 millones
Imagen | rahego

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