En busca de las patentes europeas
Charlie McCreevy, el Comisario para el Mercado Interno Europeo está intentando dar un impulso al desarrollo de un sistema eficiente de patentes para la UE.
El problema con el sistema actual es que los costes son mucho más elevados que en EE.UU. (37-50.000 euros frente a 10.000), lo cual frena la innovación (o al menos esa es una de las excusas más utilizadas para defender nuestra escasa competencia en este área), y que hace falta un sistema que englobe a toda la UE, con el consiguiente procesos de adaptación de patentes nacionales a comunitarias.
Si el Sr. McCreevy consigue dinamizar el politiqueo necesario, habrá que resolver muchos problemas ya existentes, como el idioma en el que se publicarán las patentes (es increíble por qué chorradas se paran este tipo de proyectos) y la resistencia de las pequeñas compañías, que no quieren soportar costes y trámites burocráticos fuera de su alcance.
Pero, visto cómo evoluciona el software libre ¿de verdad son las patentes lo que más potencia la innovación, o el problema es otro?
Vía | FT.com
En El Blog Salmón | Los gigantes de la innovación y las patentes dormidas, La innovación en España es un desastre y La fiebre aviar y las patentes médicas
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Las patentes, por sí mismas, no son malas. De hecho su existencia aparece cuando los fabrcantes de telescopios necesitaban de 7 años de trabajo para crear una lente nueva. Se protegieron con la patente porque era la única manera de que alguien innovara en un campo donde la innovación era tan costosa.
Las patentes de software son una cosa muy distinta. Cualquiera puede hacer grandes innovaciones en casi cualquier campo con pocos recursos económicos.
De hecho, en materia de software, ha quedado sobradamente demostrado que las patentes son completamente estúpidas (patentar el doble click, por ejemplo) y que sólo sirven para dotar a las empresas de una "cartera" que les permite luchar judicialmente entre ellas.
A los únicos a los que enriquecen las patentes de software es a los abogados.
Muchos programadores de código cerrado anhelan un sistema de patentes (de manera completamente equivocada ya que son caras y cualquier gran corporación los destrozaría a demandas en un "plis").
El problema de la oficina de patentes consiste de que no está muy claro que sepa definir bien cuál es el límite de lo patentable y que sean capaz de reconocer la innovación en aquél que innova y no en un competidor que es más rápido patentando.
No sólo el software es ridículo que sea patentado. También hay otros casos flagrantes como los medicamentos que provocan que países del tercer mundo tienen medicamentos a precios abusivos y la gente se muere por las calles. Negocio sí, pero con límites.