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Metamos la tijera y optimicemos la función pública

Metamos la tijera y optimicemos la función pública
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España vuelve a generar desconfianza entre los mercados y, como hemos comentado por estas páginas, todo hace presagiar que en las próximas semanas se concrete un nuevo y ambicioso plan de ajuste con el que el Gobierno intentaría hacer las paces con sus socios europeos y recuperar la confianza perdida de los mercados.

En el punto de mira de dicha reforma aparecen una vez más los empleados públicos. España cuenta con más de 3,2 millones de empleados públicos, de los cuales la mitad de ellos pertenecen a las comunidades autónomas y sus salarios representan aproximadamente un 12% del PIB, lo que deja de manifiesto que la reforma de la función pública española es más que necesaria.

Entre las medidas que se rumorean y son portada de numerosos medios nacionales destaca la eliminación de 300.000 empleos públicos con el nuevo plan de austeridad. Aunque esta medida podría parecer radical y contribuiría a incrementar la larga lista de desempleados de nuestro país, no podemos negar que el redimensionamiento de la estructura pública es más que necesario si no queremos que lo que hoy representa un problema se vuelva insostenible dentro de unos cuantos años, máxime cuando en los últimos años se han contratado alrededor de 440.000 nuevos empleados.

Otra de las medidas que se rumorea que podrían aplicarse es la que que se refiere a la posibilidad de retirar una de las dos pagas extra que reciben los funcionarios. Al parecer, esta supresión podría mantenerse durante varios años, afectaría a la paga extra de Navidad y permitiría al Gobierno un ahorro de 4.000 millones de euros anuales.

Una tercera medida que cada vez cobra más fuerza y que supone toda una revolución consistiría en el pago de una importante parte del salario público ligado a objetivos. No obstante, el problema aquí sería definir un baremo válido que pudiese aplicarse al conjunto de la administración pública española, lo cual, me temo que no será nada fácil y generará bastante controversia.

De una u otra forma, lo único que está claro es que el gigante con pies de barro en el que se ha convertido la función pública española actual necesita una optimización que la vuelva más eficiente. La función pública debe actualizarse para adquirir una dimensión más acorde con las necesidades del país.

Vía | El Economista
En El Blog Salmón | ¿Despidos o reducción de jornada en el sector público? Pros y contras, Próximo tijeretazo: el sector público empresarial, ¿Eres funcionario? ¿Creías que tendrías trabajo para toda tu vida?
Imagen | mordicuac

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