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Lucha por los astilleros

Se supone que, en nuestro ordenamiento laboral, los sindicatos ostentan la representatividad de los trabajadores. Es decir, que actúan en nombre y por cuenta de los mismos. Que negocian por todos. Y que los acuerdos que alcanzan afectan a todos.

Pero eso parece que sólo vale de vez en cuando. Así, pese al preacuerdo alcanzado entre la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI) y los sindicatos UGT y CCOO sobre la venta de los astilleros civiles de Izar (Gijón, Sevilla, Sestao y Manises), empleados de estos últimos han iniciado un encierro en protesta por el mismo. ¿No habíamos quedado en que los sindicatos negociaban por todos?

Pues entonces, a asumir lo que acuerdan. ¿Y si no se asume… para qué van los sindicatos a ningún sitio? Que negocien directamente los trabajadores afectados, que acabaremos antes. En todo caso, supongo que esto no es más que una reedición del “viejo truco” del poli bueno, poli malo. El “bueno” negocia, pero el “malo” presiona para que lo negociado se renegocie, mientras que el bueno se lava las manos.

De todas formas, esto de los astilleros (con todo el respeto para los trabajadores) es de chiste. Los de Sevilla dicen qe el acuerdo alcanzado “no garantiza en absoluto el futuro de los astilleros”. Hombre, si es un acuerdo para su liquidación… Tiene que ser duro ver cómo el trabajo de toda una vida se desvanece. Pero alguien debería explicar claramente que la culpa de todo esto la tiene el mercado, la competencia, la globalización. Que los astilleros españoles, hoy por hoy, no son competitivos. Que, en esas condiciones, nadie en su sano juicio querrá invertir en ellos porque son uno de esos sectores condenados a la desaparición en España. Y que es de lamentar, claro, pero que ninguna empresa (y tampoco el Estado) tiene por qué sostenerlos. Ayuda a la reconversión, toda. Pero que alguien venga, ponga dinero, y hagamos como que no pasa nada…

En El Blog Salmón | Sindicatos

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