Si no el QE3, ¿cómo se puede estimular la economía?

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Ayer escribí el artículo: El nuevo QE3 en EEUU, ¿por qué lo votaron?, donde comento los argumentos que convencieron a los miembros de la Federal Open Market Committee (FOMC) de la Reserva Federal estadounidense que votaron a favor del nuevo plan QE3 que implica la compra mensual de hasta $40.000 millones en deuda hipotecaria. Dentro de los comentarios se inició un debate sobre la validez de este tipo de programa y uno de los comentaristas dijo lo siguiente:

¿Y cuál es el medio de estimular la economía que proponen los no keynesianos? ¿Esperar sentados encima de nuestro oro a que el hada de la confianza decida que se acabó la crisis?

Es buena pregunta aunque parece que no ha visto lo tanto que ya hemos escrito en estas páginas proponiendo muchas políticas económicas, medidas y planes de lo que se debería hacer para adecuar la economía y situarla en una senda sostenible, no sólo desde que estalló la crisis pero desde mucho antes también. Lo que intuyo en el comentario es que lo que se busca de los que estamos en contra de medidas frívolas, como las masivas e indiscriminadas inyecciones de nuestro dinero, son alternativas que parecen rápidas, efectivas en el inmediato y llamativas pero que son más para la galería y para las pantallas.

El problema es que, cuando proponemos medidas, no suelen interesar, ya que no son llamativas. Al contrario, lo que proponemos son medidas meditadas y estructuradas, directas y enfocadas y, aunque no son llamativas, tienen impactos directos, efectivos y duraderos, justo lo contrario a los anuncios de las inyecciones, que llaman mucho la atención pero que tienen un impacto limitado y, además, negativo. Las economías no necesitan salvavidas, necesitan medidas claras, simples, ortodoxas y sostenibles.

Los Presidentes de los bancos centrales y los reguladores deben limitarse a hacer lo que deben hacer, pero bien, al contrario a lo que hicieron durante el periodo que nos llevó al estallido de la crisis. Deben enforcarse en regular y controlar los sistemas financieros y a las entidades financieras y, cuando estas lo hacen mal y caen, deben estar para gestionar un cierre controlado, perdiendo los que tienen que perder, todos menos los depositantes hasta el nivel de sus depósitos garantizados.

Los bancos centrales también deben mantener control sobre la base monetaria para asegurar una continuidad consecuente con el desarrollo de la economía, dentro de los objetivos de limitación de inflación. Sus arcas no están para lanzar liquidez con el intento de impulsar la demanda agregada. Que se enteren con la evidencia de sus continuos intentos que sus actividades causan que los entes económicos hacen justo lo contrario de lo que buscan, retraen su actividad no lo impulsan.

Los políticos deben aplicar medidas que impactan en la microeconomía, medidas para liberar el lado de la oferta, las nuevas empresas y la flexibilidad empresarial. Por eso hemos escrito tanto sobre la necesidad de impulsar los emprendedores, de dejar de entorpecer la creación de empresas, de minimizar la regulación innecesaria, de incentivar la inversión privada de todo tipo, de eliminar los impuestos sobre el trabajo, abaratar las cargas públicas asociadas al empleo, abaratar el coste del despido, impulsar el fomento, incentivar programas de ingreso en empresas de los más jóvenes y un largo etc. Además, eliminar los grandes despilfarros, quitando a los gobiernos como competencia a las empresas buscando dinero.

En estas páginas he escrito sobre todos estos y cada uno de estos tendrá un impacto inmediato y beneficioso en el camino de establecer economías sostenibles con agilidad en la creación de empleo.

Medidas mediáticas hacen mucho ruido pero no ayudan en lo fundamental y no consiguen lo que buscan, que es impulsar el consumo, como ya hemos visto, y endeudan al país.

En El Blog Salmón | El nuevo QE3 en EEUU, ¿por qué lo votaron?
Imagen | palm_z

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