Tecnimap: la Administración Pública y las Nuevas Tecnologías

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A lo largo de estos últimos días se ha celebrado en Sevilla la novena edición del Tecnimap, el evento bianual que reune a miles de funcionarios de distintas Administraciones Públicas para hablar sobre la implantación de las nuevas tecnologías dentro de la función pública. Como en toda buena feria, también hay proveedores que intentan “colocar” sus productos a tan buen cliente.

Lo cierto es que el objetivo de esta reunión es muy loable: “todo apunta a que es posible una transformación radical en la eficiencia de los procesos administrativos, en beneficio de quienes utilizan nuestros servicios“. Eficiencia y calidad a los clientes finales. Pues eso, y no otra cosa, somos los ciudadanos que nos relacionamos con la Administración. Clientes cautivos, sí (porque no tenemos alternativa) pero clientes al fin y al cabo.

El hecho de juntar a técnicos y usuarios de distintas áreas de la Administración es además muy recomendable. En un lugar con tantos “decisores” a la hora de poner en marcha proyectos tecnológicos, no está de más que al menos de vez en cuando se pongan en contacto unos con otros y puedan intercambiar lo que se suele llamar “mejores prácticas”, de forma que cada uno pueda tener una visión amplia de lo que se está haciendo en otros sitios y de qué cosas pueden adaptarse a lo suyo.

La verdad es que, aunque seguramente de forma más lenta de lo que a algunos “tecnófilos” nos gustaría, las Administraciones van implantando soluciones interesantes de cara a proveer servicios de valor añadido para los ciudadanos. La Agencia Tributaria quizás sea una de las más adelantadas (la gestión de nuestras obligaciones fiscales es cada vez más sencilla), algunos ayuntamientos también están avanzando mucho, la Seguridad Social cada vez prescinde más del papeleo y utiliza sistemas de información, etc.

Esto, como todo, tiene un “lado oscuro”. Y es que la nueva tecnología requiere un cambio en procesos y también, por qué no, en formas de trabajar. Y, en este sentido, las nuevas generaciones de funcionarios tienen mucho que decir para que la Administración no pierda este tren de la modernización.

PD.- Como se puede ver, no he entrado a especular sobre cuánto puede llegar a costar al Estado la organización de un evento de estas características, mover, alimentar y alojar a 10.000 personas… lo daremos por bien invertido, ¿no?

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