La volatilidad extrema no es un signo de salud para los mercados financieros. Sin embargo, en el último tiempo los mercados financieros de todo el mundo están experimentando una volatilidad sin precedentes. ¿Por qué ocurre ésto? Porque todo el mundo financiero ha sido atrapado por el miedo. Y el miedo no solo desata las furias internas sino que también la locura. Ahí, cualquier cosa puede desencadenar un pánico mayor. Cualquier declaración de los políticos, cualquier aviso de posible impago, desata un hundimiento bursátil como lo vivimos hace una semana con Hungría.
Por eso que los políticos deberían ser extremadamente cuidadosos con lo que dicen acerca de las finanzas de sus países. Por eso que la descoordinación y falta de transparencia ha sido una de las faltas más graves de la UE. Cualquier declaración errónea provoca en los mercados convulsiones violentas que pueden enviarlo en la dirección equivocada.
El espíritu del miedo y la irracionalidad se han apoderado de los mercados financieros. Si antes un estornudo en Wall Street provocaba un resfrío en la bolsa de Londres, ahora el mismo estornudo desata una pandemia en Japón, Francia y Singapur. En el entorno enloquecido de los días que corren, cualquier cosa puede desencadenar un pánico mayor. En el entorno actual, el miedo es lo que mueve a los mercados. Y el miedo es la razón de que el euro esté cayendo a un ritmo vertiginoso.
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