Japón

Si alguien cree ver una luz anunciando la salida de este largo túnel, hay que aclarar de inmediato que se trata sólo de un espejismo. Hace unas horas, y sumándose a la larga cadena de quiebras que recorre el mundo, sucumbió la empresa nipona Japan Airlines, al no poder resolver su deuda de 25.600 millones de dólares y estar en fractura técnica de liquidez. De esta manera, la mayor aerolínea del continente asiático, y todo un símbolo de Japón en el mundo, protagoniza uno de los más estruendosos desplomes corporativos en la historia del país.

La empresa, conocida como JAL, eliminará 15.700 empleos (un tercio de su planilla), reducirá las pensiones de sus jubilados, eliminará rutas y cambiará a aviones de menor tamaño que gasten menos combustible. Diez mil millones de dólares deberá facilitar el gobierno para mantener en el aire a los aviones de la aerolínea durante su reestructuración corporativa; un tercio en efectivo para resolver sus problemas de liquidez inmediata y los restantes dos tercios en líneas de crédito para reprogramar flujos y cancelar una fracción de sus deudas. Los acreedores le condonarán deudas por 8.000 millones de dólares y las acciones de la compañía serán retiradas de la Bolsa de Tokio el 20 de febrero.

Con un promedio de 45 millones de pasajeros anuales, y conexiones a más de 40 países, JAL recortará 279 aviones y prescindirá de medio centenar de las aeronaves más grandes como los veteranos Boeing 747, que son los que más combustible consumen. Estas medidas reducirán la presencia internacional de JAL, una compañía que fue todo el símbolo del crecimiento japonés en la era que significó la gran expansión del país del sol naciente, y que lo llevó a ser la segunda potencia mundial.

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