
Últimamente muchas voces están diciendo que el problema de los altos precios del petróleo tiene como causa una especulación masiva. De hecho, estas declaraciones las están haciendo gente como John McCain, candidato republicano a la presidencia de EEUU, que en general se consideran abanderados del libre mercado.
En este caso no creen que sea bueno especular con el petróleo, ya que lastra enormemente la economía mundial, debido a que para producir casi cualquier cosa hay una gran dependencia con el precio del petróleo. De hecho, el candidato ha dicho que quien esté especulando con tan básico bien “debe ser castigado rápidamente”.
¿Cómo las personas que normalmente defienden el libre mercado y los autoajustes de éste están ahora en posiciones más típicas de la izquierda, que ve los mercados como algo en lo que hay que intervenir para apuntarlos en la dirección que creen correcta? Paul Krugman nos da en su blog la visión de este tema y es muy interesante.
Krugman sostiene que los precios del petróleo no son consecuencia de la especulación y usa los datos de las reservas para sostener su postura. Y además dice que los que defienden que hay una burbuja especulativa lo hacen porque no quieren admitir que nos encontramos en un mundo donde el petróleo es escaso y no ilimitado. No quieren admitir que hay que dedicar recursos a gastar menos energía, porque no hay para todos. Y no quieren admitir que hay que buscar energías alternativas.
Mientras se desentraña si el petróleo está caro por el consumo o por la especulación, yo me quedo con la solución de Foxtrot para reducir el precio del barril de petróleo: hacerlo más pequeño.
Vía | Paul Krugman
En El Blog Salmón | Soros dice que la subida del petróleo es una burbuja



Comentarios
Supongo que es complicado saber si existe burbuja o no, al menos mientras las estimaciones de los yacimientos fuera de EEUU sean tan malas.
Una burbuja no se puede descartar: el precio del petróleo ya estuvo en los precios actuales —en los 80— y después resultó ser una burbuja (quizás no especulativa, pero burbuja igualmente).
Como buen Keynesiano, el Sr. Krugman tiene que echar balones fuera como sea. La cuestión es no permitir, ni por asomo, que se establezca una relación entre el aumento del precio del petróleo y la devaluación de dólar -consecuencia de las políticas inflacionistas que defiende.
Lo más triste de todo es que tenga que venir Ahmadinejad a darle lecciones de economía a más de uno.
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