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¿Son tan malas las universidades españolas?

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Recientemente ha salido a la luz un gráfico que muestra que en relación a nuestro PIB y al ranking de Shanghai, las universidades españolas son las peores de la OCDE. Es decir, que no son peores porque tengamos menos recursos y seamos más pobres, son peores por otros motivos.

Básicamente según el tamaño de nuestra economías, deberíamos de tener varias universidades en el top 200, y no tenemos ninguna. Alemania tiene catorce, Reino Unido diecinueve, e incluso Italia tiene cuatro. Incluso países con un desarrollo económico inferior como Argentina o México tienen una (también hay quién afirma que estas dos se deben a la acumulación, más que a la calidad). Es decir, alguna universidad deberíamos tener dada nuestra importancia económica.

Según ese ranking, las mejores universidades de España son (en orden) la de Barcelona, la Autónoma de Madrid, la Autónoma de Barcelona, la Complutense de Madrid, la de Valencia, la Politécnica de Valencia, la de Granada, la Pompeu Fabra, la del País Vasco y la de Zaragoza. Ninguna otra entra en el top 500 del mundo.

Es cierto que el ranking de Shanghai se centra demasiado en ciertos aspectos como los premios Nobel y medallas Fields, pero también que buena parte del ranking se centra en investigación y muchas universidades tienen buena posición en el mismo sin haber tenido un alumno o profesor con dichos honores. Además la mala calidad de las universidades no se refleja sólo en el ranking de Shanghai, que es el más famoso, sino también en casi cualquier ranking que se haga.

Tampoco podemos decir que las universidades españolas produzcan excelentes resultados educativos a cambio de malos en la educación. En España seguimos pensando que un profesor es bueno porque es muy duro y suspende a muchos alumnos, cuando en la práctica es una demostración de que es un in´ñutil que no es capaz de transmitir correctamente el conocimiento adecuado a su asignatura. Que alrededor de las universidades proliferen academias que se dedican a facilitar el aprobado a los estudiantes, es un fracaso de la universidad, del profesor y de nuestro sistema que implica que los alumnos menos pudientes acaben trabajando más o renunciando a sus estudios. Creo que no conozco ningún caso equivalente en otros países en los que sea tan sistemático pagar una u otra academia para aprobar asignaturas.

Pero la Universidad X es muy buena en Y...

Las universidades españolas en algunas áreas acaban consiguiendo resultados notables. Son conocidos muchos casos, como tal o cual departamento de tal o cual universidad que consigue situarse en lo alto de uno u otro campo. Normalmente esto se debe más a la buena gestión de un departamento en concreto (o incluso una facultad) que a mérito de la propia universidad. Esto a veces incluso acaba siendo destrozado por parte de la universidad, que acaban destruyendo esos departamentos que funcionan bien para que no les hagan sombra al resto.

Además, en las últimas décadas, hemos tenido una explosión cámbrica de universidades, aumentando muchas por la iniciativa privada (la iniciativa pública se ha limitado mucho en lo que llevamos de siglo). Estas universidades no han destacado en general por su calidad, pero si nos damos cuenta, en España no se ha inaugurado ninguna universidad privada desde 1950 que destaque.

Y si son malas ¿merece la pena estudiar en ellas?

La pregunta entonces es si nos merece la pena estudiar en una universidad española. He escuchado a muchas personas que suelen ofrecer los siguientes argumentos en contra:

  • Las universidades son una fábrica de parados
  • Lo importante se aprende trabajando
  • Bill Gates, Steve Jobs y Zuckerberg dejaron la universidad, Amancio Ortega no la pisó

En la práctica, las estadísticas muestran que en España los universitarios tienen sueldos más altos y menos desempleo, a pesar de ser uno de los países de la OCDE dónde la tasa de retorno de la universidad es más baja. Es cierto que ciertos emprendedores dejan la universidad, pero no otros muchos (como Sergey Brin y Larry Page), así que para entrar a trabajar en dichas empresas suelen buscar a titulados de universidades de élite y por último es cierto que muchas cosas de nuestro trabajo se aprenden trabajando, pero también que muchas personas no trabajamos en nuestro campo de estudio.

Hace tiempo, viendo una película de espías (cuyo título no recuerdo) dos personajes mantienen una conversación sobre la Hipótesis nula y la hipótesis alternativa, acabando con “algunos atendíamos en las clases de estadística de Harvard”. En ese momento pensé, que esto yo también lo vi en primero de económicas y me acuerdo bastantes años después.

Los planes de estudio no son demasiado diferentes, por lo que muchas veces en una universidad pública podemos tener una educación con contenidos equivalentes a los que podríamos tener en otra universidad mejor. Por tanto, no estamos tan mal como muchos pensamos.

Eso sí, en España aquellos que se lo pueden permitir están empezando a enviar a sus hijos a estudiar fuera, normalmente a Estados Unidos o Reino Unido, dónde ven que se les va a proporcionar a sus hijos una mejor experiencia universitaria. Las élites son capaces de conseguir una buena educación si lo consiguen, algo que deberían de plantearse nuestros políticos y reformar la universidad ya de una vez para que podamos conseguir un sistema universitario de calidad, el problema es que parece que luchamos contra lo más difícil de luchar en España, la desidia y las redes clientelares.

En El Blog Salmón | Polémica por una universidad privada

Vía | El Confidencial

Imagen | Cancillería Ecuador

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