
El precio del oro es un instrumento que ha servido históricamente para evaluar la incertidumbre en el mercado financiero, ya que ha sabido siempre interpretar la estabilidad de las divisas. Hasta 1971, la importancia de este metal era tal que incluso se empleaba como patrón monetario, pero esto no iba a durar mucho tiempo, pues en el momento que EEUU tuviese la necesidad de aplicar politicas monetarias expansivas tendría la obligación de eliminar la paridad dólar-oro fija.
Hasta entonces, como se había acordado en Bretton Woods, el precio fijo era de 35 dólares por onza. A partir del 71, la desición provocó una escalada del precio que se estancó en 1980, cuando el oro empezó a caer en el ostracismo, y su evolución comenzó a ser tendencialmente bajista. En 2001 el oro alcanzó un mínimo y desde él parece que intenta resurgir mediante una figura clásica del capitalismo: la burbuja. Hacia el año 2000 el precio del metal rondaba los 300 dólares por onza y a finales de 2010 ha llegado a marcar los 1.400 dólares, es decir, se ha multiplicado casi por cinco en 10 años.
La causa de esta reciente tendencia exponencial se encuentra en el intenso avance de la demanda especulativa de oro. A ello han contribuido dos cosas: la evolución positiva de la economía mundial durante la primera década del siglo XXI y la aparición de la crisis financiera internacional. Al contrario que para otros negocios, la crisis ha provocado efectos positivos en este sector por considerarse un valor refugio para los inversores. Un reflejo de ello lo observamos en nuestras ciudades con la propagación de locales de recolección, los ya típicos “Compro Oro”.
A estas dos razones se les ha unido una tercera: la debilidad del dólar. Despues de la crisis de 2007 la politica monetaria ha sido enormentente expansiva tanto en EEUU como en Europa. Los tipos de interes bajos crean en los inversiones la sensación de que la inflación se acerca, y el oro sabe interpretar esto. El problema es que se está empezando a caer a la vez en un error parecido al que hace poco tiempo cometieron muchos españoles con la vivienda: la compra de activos de escasa rentabilidad real con la esperanza de venderlos más caros en un futuro próximo. Es un fenómeno derivado del exceso de confianza en un activo.
Las preguntas que finalmente caben plantearse son: ¿Es burbuja o no es burbuja? Una parte del comportamiento es burbuja, la otra tiene bases firmes. ¿Podría crear esta nueva burbuja una crisis de tales dimensiones como la financiera mundial o la inmobiliaria española? Rotundamente creo que no. La razón estriba en que el gasto medio de las familias en oro es de un tamaño ínfimo en relación al gasto total. No ocurre así en el caso de inversiones financieras o, sobre todo, inmobiliarias, que tienen un peso bastante mayor.
En El Blog Salmón | Invertir en oro ¿si o no?, El oro, ¿valor refugio o nueva burbuja?, ¿Qué o quien impulsa al alza el precio del oro?
Vía | Oro y Finanzas
Imagen | BullionVault
Comentarios
El oro no son más que "piedras". Parece que nos olvidamos de ello. La utilidad real del oro, a parte de su belleza es prácticamente inexistente. Me recuerda en cierta forma a aquella famosa burbuja de los tulipanes, con la diferencia de que es más difícil reproducir el oro que los tulipanes. Un día nos daremos cuenta de que son sólo piedras y en el futuro se escribirán libros acerca de la necedad de la humanidad.
buenooo tampoco es eso, es uno de los mejores metales conductores, los chinos por ejemplo lo extraen de los microprocesadores que sacan de la basura tecnologica que occidente les vende
Hasta vi un anuncio en ebay vendiendo sacos de procesadores intel 486 para que iniciaras tu "floreciente" negocio de extraccion de oro :-D
Bueno ahora en serio lo veo como tú, no es mas que un recurso mineral, el valor se lo damos los humanos
La diferencia fundamental es que nadie necesita oro para vivir, el que quiera especular con el oro que especule todo lo que quiera y si lo acaba perdiendo todo allá él. Distinto es el caso de la especulación inmobiliaria o con material de primera necesidad como por ejemplo el trigo. Eso sí que debería estar penado y perseguido y los gobiernos deberían haber puesto medios para haberlo impedido en lugar de haberlo fomentado y haberse beneficiado.
En épocas pasadas lo que ha sucedido en España habría terminado en una revolución en la que los que necesitaban una vivienda habrían acabado con los de los Cayenne, los Q7 y los X5 llegando finalmente al “equilibrio del mercado”. Sin embargo se suponía que vivíamos en un país civilizado y que debíamos confiar en las instituciones. ¡Ja!
bueno, despues de la revolucion se habrian repartido entre los vencedores los Cayenne, los Q7 y los X5, y vuelta a empezar...
llamame conservador pero creo que la solucion tendria que venir por otro lado, no dar un paso para adelante y dos para atrás. Pero no me preguntes por la solucion que a estas horas solo pienso en cenar :-)
Permitidme aunque sea un poco larga una cita sumamente ilustrativa:
"... En realidad, el único remedio es un aumento del escepticismo que asociará resueltamente un optimismo a todas luces excesivo, con una probable forma de locura, y que no asociará la inteligencia con la adquisición, despliegue o, en este caso, administración de abundantes sumas de dinero. Permítaseme enunciar a continuación una de las reglas infalibles para guía del inversor individual y, ni que decir tiene, del administrador de fondos de pensiones y de otros fondos: existe la posibilidad, e incluso la probabilidad, de que las personas muy ligadas al dinero incurran en una conducta autocomplaciente y extravagante que las haga proclives al error. Y sea ésta la reiterada moraleja de este trabajo.
Otra regla es que cuando el clima de excitación invade un mercado o rodea la perspectiva de una inversión, cuando se proclama una oportunidad única basada en una especial visión anticipada, las personas sensatas deberían resistir; es el momento de la cautela. Tal vez sí haya una oportunidad. Tal vez sí exista aquel tesoro en el fondo del mar Rojo. Pero una historia rica en ejemplos suministra la prueba de que tarde o temprano sólo quedan el engaño y el autoengaño.
Nadie que concluya un trabajo como éste puede esperar escapar a estas preguntas: ¿cuándo se producirá el próximo episodio especulador, y a qué valor afectará su recurrencia: propiedad inmobiliaria, títulos bursátiles, arte, automóviles antiguos? Para eso no hay respuestas; nadie lo sabe, y quienquiera que pretenda contestar es que no sabe que no sabe. Pero una cosa sí es cierta: habrá otro de esos episodios y otros más después. Como ya se ha repetido, tarde o temprano a los incautos se los desposee de su dinero. Y lo mismo les sucede, por desgracia, a quienes, respondiendo a un generalizado talante optimista, son cautivados por la creencia en su propia perspicacia financiera. Así ha sido durante siglos, y así continuará siendo en el futuro lejano. (Las negritas son mias)
"A short History of the Finacial Euphoria" John K. Galbraith (1990)
Pienso que en estos momentos, la escalada del oro, cumple plenamente todos los sintomas que desde la tulipmania hasta la burbuja patria han sido y serán.
-- editado por última vez a las 18:27
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