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Soy asiduo lector de El blog de Derecho Público de Sevach, magistrado de lo Contencioso Administrativo. Creo que tiene un fino sentido del humor, y que hace apasionante una materia árida como pocas. Lo que desconocía es su afición a la cartomagia, descubierta a raíz de su post de despedida por vacaciones. En el mismo recrea la partida de póker entre el Gobierno y los Mercados.

Prescindamos de la mayor o menor pericia técnica de Sevach, de lo apropiado o no de esa cámara tan cercana y delatora, y quedémonos con su discurso mientras va barajando las cartas, dando juego a cada uno de los oponentes. Es justo ahí donde uno ve los trucos del truco:

El Gobierno no se conformaría con cambiar el orden de reparto. Llegado un momento el gobierno pondría un colt encima de la mesa y pretendería quedarse con todo, o te diría que a partir de ese momento, y una vez repartidas la cartas las reglas son las del julepe o las de los catetos. Y si no que se lo digan a los que han comprado una vivienda o o invertido en energía renovables.

Lamentablemente para el Gobierno, en esta partida de póker no puede hacer eso, no juega en su saloon y podría salir malparado. Pero intenta marcar las cartas, trampear, tirarse faroles (soy yo el que presiona), hacerse el duro o el tonto (ahora voy me largo a la Eurocopa), y por supuesto poner excusas de mal perdedor (es que el croupier, el BCE, me mira mal y no reparte bien).

Cuando a Sevach se le escapa eso de incorporar a los ciudadanos junto al Gobierno, que queréis que os diga. No tengo yo muy clara esa vinculación ciudadanos-Gobierno, más allá de que esos ciudadanos han elegido ese (y los anteriores) Gobiernos. salvado ese punto, no tengo tan claro que los intereses de los ciudadanos coincidan con los del Gobierno, ni que la victoria de éste suponga el triunfo de aquellos. Por poner un ejemplo, si no llega ser por los malvados mercados nuestros gobernantes seguirían haciendo aeropuertos en mitad de la nada, o subvencionando el estudio de la patata andina.

Por otro lado, no observo dinero encima de la mesa en el juego de Sevach. Más que nada señalo esto debido a que, en nuestra partida, una de las partes maneja un dinero que no es suyo, sacado a punta de boletín oficial del bolsillo de aquellos que contemplan la escena con pavor. Y más de un observador se encuentra con que su dinero esta repartido a ambos lados de la mesa, aunque no con el mismo grado de voluntariedad.

Es por ello que, cuando Sevach se refiere a la confianza no lo acabo de entender. ¿Confianza en que se juegue al póker de verdad?, ¿confianza en la suerte?, ¿confianza en los que están jugando esa mano con mi pasta?

Por eso, para todos aquellos que están mirando la partida les recuerdo esa gran frase:

Si tras diez minutos de partida de póker, no sabes quién es el pardillo, entonces el pardillo eres tú.

¿Descubrimos las cartas?

Vía | El blog de Derecho Público de Sevach
En El Blog Salmón | Póker y trading, actividades paralelas, La fabulosa historia de los Pelayos

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