
Ayer se hizo la primera subasta de dinero por parte del Gobierno español para ayudar al sector financiero. Sin embargo, de los 5.000 millones de euros que había disponibles en la subasta, sólo se entregaron el 42%, lo que se podría ver como un fracaso, como ha señalado el presidente del ICO.
La subasta consiste en que el Estado español se queda con activos de banca con calificación crediticia elevada durante dos años a cambio de dinero a un tipo de interés mínimo del 3,15% (en media y una vez finalizada la subasta ha sido del 3,339%). Una de las razones por las que no se ha entregado todo el dinero disponible es posiblemente que los tipos eran demasiado altos, ya que en la próxima subasta posiblemente los tipos del BCE bajen hasta el 2,75% y el tipo mínimo de la subasta tendrá que bajar en dicha dirección.
Otro posible motivo es que hay dudas de cómo se vería afectada la reputación de un banco por acudir a dicha subasta. Ni el Santander ni el BBVA acudieron, y La Caixa, que sí acudió, ofreció activos a un tipo de interés por debajo del mínimo y por lo tanto se quedó sin dinero. Algunos bancos han ido desvelando que han participado en dicha subasta. Dentro de cuatro meses se conocerán los resultados detallados cuando Solbes comparezca para explicar los resultados.
El resultado de la subasta también puede ser considerado un éxito: los bancos españoles están bien y no necesitan acudir al Gobierno a por liquidez si las condiciones no les gustan. Esta quizá sea una visión algo optimista. Si bien es cierto que hay entidades que no necesiten estas subastas, tiene que haber algunas a las que le hayan venido bien.
Ya veremos cómo se van desarrollando las siguientes subastas.
Vía | El País
En El Blog Salmón | Llega el plan español para hacer frente a la crisis financiera
Comentarios
Estimado Alejandro:
Había una vez un pequeño globo azul llamado tierra que viajaba por el firmamento, poblado de creaturas de todo tipo que convivían en total armonía y ocasionalmente se alimentaban unos de otros. La más inteligente de esas creaturas era la que se reconocía a sí misma y se hacía llamar hombre, sin importar la parte del globo en que viviera. De todas las creaturas vivientes, los hombres eran los únicos que continuamente crecían y se multiplicaban, a pesar de las continuas guerras entre ellos. La mejor prueba de la inteligencia de los hombres, en comparación con la de la casi infinita variedad original de otros seres, era su capacidad de adaptación al medio y su capacidad de producir e incluso de crear de la nada, artilugios de todo tipo a los que llamaban bienes y servicios que les permitía reforzar cada día su rol de dueños de la naturaleza y sostener guerras cada vez más cruentas. Esta inteligencia de paso convirtió muy pronto al hombre, en el depredador natural de todos los demás seres, de los cuales sin embargo seguía dependiendo para su sustento material y espiritual. Para agilizar el intercambio de productos, bienes y servicios el hombre aprovechó ese lugar de encuentro ya existente al que llamaba mercado e inventó la moneda. Si bien lo anterior efectivamente ayudó a los hombres que producían, vendían y compraban en el mercado, a los que aún hoy conocemos cómo comerciantes, hizo aparecer un nuevo tipo de hombres que también conocemos hasta hoy con el nombre de genérico de financistas, que se dedicaron desde entonces a jugar con la moneda como un bien en sí mismo e independiente del comercio para el cual había sido inventado. Para reconocer a los financistas es mejor llamarlos por nombres tales como: cambistas, recaudadores, prestamistas, usureros, avaros y últimamente especuladores. Los financistas siempre habían sido despreciados por la sociedad, que consideraba que su oficio no era digno ya que vi<
Estimado Alejandro: continuación ........vivían del fruto del trabajo productivo de los demás. Sin embargo nuestra sociedad contemporánea asombrada por el éxito material de los financistas hoy los envidia y los idolatra. El prototipo del hombre de éxito en nuestros días es aquel que vive sin trabajar: del sudor de la frente de los demás o de sus rentas. En este mundo al revés, es natural que la fuerza de gravedad eventualmente botara al suelo todas las monedas de todos los mesones de todos los financistas en las entradas de todos los templos. Después de todo, la fuerza de gravedad no discrimina y atrae hacia el suelo a todo lo que tiene masa pero no tiene piso. El tema es ya tan evidente, que por una parte no hacen falta actos simbólicos para mostrarlo y por otra es muy tarde para que los financistas intenten recoger del suelo bolsas con monedas para comprar a los delatores de los reformadores porque estos últimos ya son demasiados. Ya pasaron hace rato la masa crítica. La pregunta de hoy parece ser más sencilla de lo que parece: ¿Cómo volver urgente y ordenadamente al trueque evitando así el derrumbe de la actividad económica legítima, sin proteger ni a las monedas ni a los financistas que hicieron desde siempre mal uso de ellas?
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