
Queremos crédito, mucho más crédito para las empresas, porque nuestra economía tiene que seguir basada en el endeudamiento para crecer. Esta es la conclusión a la que llego después de oir a Rajoy en el Encuentro Financiero de Bankia (ver vídeo). Y ahora, es cuando tenemos que plantearnos qué es lo que ha pasado con el crédito y con el volumen de crédito que tiene el sector privado en España. Estamos hartos de oir cada día como el volumen de deuda pública no debe superar el 60% del PIB. En este punto España, no está mal, comparando con el resto de países de Europa y el volumen de dicha deuda ronda el 70% del PIB.
Pero el crédito privado en España es excesivamente alto y tiene que reducirse. Este crédito es especialmente alto en las familias y la carga hipotecaria provocada por la burbuja inmobiliaria, pero no justifica que se pida un aumento de crédito para las empresas y familias si vemos el siguiente gráfico:
En la financiación a actividades de construcción y promoción inmobiliaria, tenemos dos puntos clave para analizar y para justificar la situación actual. El primer punto importante, diciembre del año 2000, punto en el que volumen del crédito a empresas del ladrillo iguala a todo el sector industrial. El segundo punto, cuatro años más tarde, en diciembre de 2004 cuando el crédito al ladrillo iguala al sector servicios y su escalada ya es imparable. En estos puntos, los gobiernos deberían haber actuado, para paliar los efectos de la burbuja inmobiliaria, pero como ya sabemos, nunca se actuó, ni en el año 2000 ni en el 2004, con el cambio de Gobierno.
Ahora, después de la explosión de la burbuja inmobiliaria vemos perfectamente cómo la curva del crédito en la construcción ha invertido la tendencia y cómo tiene que disminuir más aún su saldo vivo. La posición natural de este crédito vivo debería situarse en torno a los 200.000/250.000 millones de euros, dividiendo por dos la cantidad de crédito vivo a empresas del ladrillo. Hasta que no se corrija este crédito, los saldos en mora y la corrección en precio de los activos inmobiliarios, el crédito a empresas no va a volver a funcionar correctamente.
Las empresas que tendrían que recibir estos créditos son aquellas que operan en nichos con perspectivas importantes de crecimiento. Aquí sí sería necesario un plan industrial importante, apoyado por todos los agentes económicos, buscando actividades tecnológicas, innovadoras y mejora de procesos productivos.
Como vemos, el crédito empresarial no está bien distribuido y salvo la financiación del sector industrial, servicios y construcción deben disminuir considerablemente su volumen de crédito vivo. El porcentaje idóneo del crédito en empresas no debería exceder la horquilla del 60-70% en términos de PIB. Ahora mismo, el crédito a empresas se sitúa en 950.000 millones de euros, cuando no debería superar los 700.000 millones en una primera fase de corrección.
Nota 1: En el gráfico, se ha desagregado el crédito industrial a la construcción como el crédito del sector servicios de actividades inmobiliarias, crédito que aparece en la curva como construcción e inmobiliaria.
Fuentes | Banco de España – Base de datos de estadísticas
En El Blog Salmón | El lento desapalancamiento de las familias, La deuda española global: quién debe, cuánto debe y a quién debe