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Un lugar bastante común en las criticas al capitalismo es que, en ultima instancia, y en los países subdesarrollados, se nutre de la explotación infantil. Se saca el el cliché de Dickens y todos lloramos con el bueno de Oliver Twist. Lamentablemente, el trabajo infantil no lo inventó el capitalismo, se hunde en la noche de los tiempos. En este sentido me parece interesante colgar esta intervención de Tom Woods.

De acuerdo, dirán algunos, el trabajo infantil no lleva la marca del copyright capitalista o liberal, pero se aprovechan de ello. Yo más bien diría que el capitalismo, el liberalismo es la única opción para que abandonen tal situación: preguntemos a nuestros padres y abuelos que hayan vivido su infancia en los 50 o en los 60 cuántos de ellos tuvieron que trabajar desde niños, y cómo la liberalización y apertura del régimen franquista trajo un desarrollo que permitió que su hijos no lo haríamos.

Obviamente hay una situación intermedia, que es en la que están muchos de esos países, en las que aún no se ha dado el salto, es ese momento de crisis en que lo viejo no acaba de morir, y lo nuevo no acaba de nacer. Es ese periodo en el que todavía se está acumulando capital, todavía no se ha generado la suficiente productividad, y los mismos que antes trabajaban arrastrando un yugo en el campo lo hacen ahora en una fábrica. Pero nunca abandonaron una Arcadia feliz, ya que nunca existió.

Por último, habría que inventar un término para todos aquellos que creen que basta aprobar una Ley para solucionar un problema. Viene a ser la versión 2.0 de creer en los conjuros mágicos.

En El Blog Salmón | Día Mundial contra el trabajo infantil

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