Desde que tengo uso de memoria el INEM, el Servicio Público Estatal de Empleo ha sido un fracaso. O al menos así lo he percibido yo. Si entendemos como su objetivo último casar la oferta y la demanda de empleo, ayudar a las distintas partes a llegar a contratar, y de este modo recudir las tasas de desempleo, no recuerdo un tiempo en el que el papel del INEM o de los Servicios Públicos de Empleo de las Comunidades haya sido relevante.
Lo gracioso es que este fracaso colectivo ha acontecido en medio de un marco legal monopolístico, que se veía frecuentemente desbordado por la realidad. En España, y no caigo ahora si dicha norma fue derogada, en teoría no se podía colocar un anuncio de empleo en el periódico sin el visado previo del INEM. Evidentemente, esta norma quedó en papel mojado, como también la realidad se imponía en materias como las ETTs y las Agencias de Colocación privadas.
Allá por el 95/96, se acabaron legalizando las ETTs, que venían funcionando de modo generalizado, y bajo distintas figuras a lo largo de todo el país. Sin embargo, no es el propósito de este post hablar de las mismas. Han sido las estrellas de aquella reforma durante mucho tiempo. Mi intención es centrarme en la hermana pobre de aquel cambio legislativo. Y es que se aprovechó también para dar carta de naturaleza legal a las agencias privadas de colocación.
Lo curioso es que dicha legalización de las agencias privadas de colocación venía a ser un si pero no. Reconociéndoles el derecho a existir, a colaborar con los servicios públicos, e incluso a cobrar por sus servicios, se les negaba la posibilidad de ser entidades con ánimo de lucro. Es decir, la finalidad última de las mismas no podía ser ganar dinero, al menos de un modo declarado. Esto restringía su existencia a servicios dependientes de sindicatos, centros universitarios, patronal, colegios profesionales, ongs,...pero que a nadie se le ocurra ganar dinero prestando este servicio.
No lo entendí ni lo entiendo, y creo que fue una oportunidad desperdiciada, realizada de espaldas a la realidad:
¿Os parece mal pagar por estos servicios?, ¿os repugna que los preste el sector privado y con ánimo de lucro?, ¿compartís el bloqueo sindical a la legalización de esta figura o más bien lo contrario?
Más información | Ministerio de Trabajo e Inmigración, Contafisca
En El Blog Salmón | Las ETT a punto de poder operar como agencias privadas de empleo