¿Algún estudio sobres el coste económico de la corrupción?
!- Categoría: Política económica
Que porcentaje del deficit es causa de la corrupción?
La corrupción da lugar a gastos innecesarias, y en los necesarios añade un sobrecoste.La corrupción tiene unos efectos inducidos “económicos” en el funcionamiento de las administraciones.
Con un nivel de corrupción aceptable y una buena administración de los dineros públicos y privados hoy, España,no estaría a merced de los mercados o mercaderes
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El coste de la corrupcion no es solo economico, no son solo los millones de euros estafados. La corrupcion mata la confianza de la ciudadania y cuando es tan insultantemente impune, paraliza los mejores impulsos creativos, nos incapacita para ver las millones de soluciones posibles. Nadie quiere enfrentarse a un corrupto ventajista, un estupido incapaz de reconocer su caracter depredador y destructivo, porque puede joderte la vida a conciencia. Encontre unas palabras de un tal Peter Dabdoub que creo que lo describen mejor. Ahi van:
Ética
Integridad
Peter Dabdoub
Para responder a esta cuestión, es imprescindible apoyarnos en el origen etimológico de la palabra. Integridad deriva del latín integritas que significa la calidad de íntegro; es decir, completo, entero, formado de valores. De modo que la integridad es el conjunto y la suma de todos esos valores morales como la honestidad, la honradez, la probidad, la honorabilidad, el respeto, la ética, el decoro, la decencia, la verdad, la sinceridad y la rectitud que nos convierte en personas íntegras, y las personas íntegras evidentemente están por encima de las moralmente desintegradas, descompuestas o sin fuerza y cohesión.A cuenta de esto, es claro que la integridad no es una concepción romántica e idealista; es una combinación de principios y valores elementales para vivir dignamente. El espíritu de la integridad aflora en el momento en que una persona es auténtica consigo misma y con los demás; sólo de esta manera es posible fortalecer las estructuras sociales y empresariales, y generar un campo de vitalidad que le haga frente a las crisis.
Conviene tener presente que un clima honesto en las organizaciones exige la participación de todos, por lo que la mejor manera de comprometerse es elaborando un código de ética en el cual todos los empleados participen y se comprometan. Así, la integridad se verá reflejada en toda la organización, en el liderazgo de sus ejecutivos y en el respeto de clientes, proveedores y empleados, convirtiéndose en la mejor manera de obtener ganancias. Cabe enfatizar que si no hay compromiso, el código de ética no será más que un adorno en los libreros como suele ocurrir en algunas organizaciones. No convirtamos pues a nuestros códigos de ética en tapujos; seamos auténticos.
La integridad te permite relacionarte de manera auténtica con las personas y a simplificar las cosas; en cambio, la corrupción y la falta de ética lo enredan todo haciendo que la justicia y el juego limpio brillen por su ausencia. Las personas que carecen de integridad se caracterizan por confeccionar todo tipo de pretextos, ocultan sus propios problemas de integridad, mienten con frecuencia y cuando reciben un mensaje relacionado con una falla de integridad, se ponen furiosas como si fuera un ataque, y utilizan el mensaje para romper con sus compromisos.
En contraparte, las personas íntegras no pierden el tiempo en lamentarse; utilizan toda su energía para buscar soluciones y le dan mayor importancia a encontrar la verdad. Estas personas agradecen el mensaje, admiten sus errores con rapidez y naturalidad y buscan una solución inmediata. Las personas deshonestas y mentirosas viven todo el tiempo con miedo porque han mentido tanto y han enredado sus faramallas a tal grado que temen que las descubran y pierdan la confianza de todo el mundo; además, para evitar que las descubran, siguen mintiendo hasta que ya no pueden escapar del gatuperio en que se han metido.
No se equivoquen quienes piensan que engañar, simular, timar, adulterar, desvirtuar, disfrazar, confundir, malversar, despojar, defraudar, usurpar las hacen personas inteligentes, hábiles y astutas. Estas actitudes corruptas, inmorales, incultas y hasta ignorantes, tarde o temprano hacen sus desafueros y las personas que las practican, pronto caen en la abisal indiferencia de todo el mundo. Se convierten en personas despreciables por su inestabilidad y peligrosidad.
En cuestión de honradez, Thomas Carlyle, historiador y escritor británico, expresó un día: “hazte un hombre honrado, y entonces estarás seguro que hay un pillo menos en el mundo”. De modo que no hay cosa más maravillosa y gratificante que ser digno de confianza; además, la honestidad trae sus recompensas porque una conciencia limpia paga mayores dividendos que la distorsión y la deshonestidad tanto en tu vida personal como en tu trabajo.
Por su parte, las organizaciones honestas no espían a su personal ni tratan de tomarlos por sorpresa; tampoco buscan chivos expiatorios. Por el contrario, se entregan plenamente al equipo de trabajo y se comprometen a dialogar y a escuchar a la gente, y buscan siempre tomar decisiones justas y objetivas.
Noël Coward decía que: “es desconsolador pensar cuánta gente se asombra de la honradez y cuán pocos se escandalizan por el engaño”. Es imprescindible acabar con esta tendencia; la corrupción es nefasta para el desarrollo de los países y puede significar el obstáculo individual más devastador que se opone al desarrollo económico, social y político de las naciones porque es como la polilla, esos insectos lepidópteros que destruyen las estructuras por dentro, imperceptiblemente hasta que las hacen caer. Resulta previsible entonces, que la grandeza y la solidez de las personas y de las instituciones radiquen en la integridad.
Bien afirmaba en su tiempo George Washington: “espero tener siempre la firmeza y la virtud suficiente para mantener lo que considero el más envidiable de todos los títulos: el carácter de El Hombre Honrado”. Y por su lado, Anatole France, escritor novelista francés afirmaba que: “La primera virtud de aquellos que en verdad son grandes hombres, es que son sinceros. Han erradicado la hipocresía de sus corazones. Con valentía han descubierto sus debilidades, sus dudas, sus defectos. Son valientes”.
©Peter Dabdoub
Fecha de publicación: 2008