En mi anterior entrada comentaba las intenciones de José Blanco de mejorar la seguridad jurídica inmobiliaria de este país, con el fin de atraer millares de inversores, tantos que cieguen la luz del sol como plaga de langosta. Comentaba mi escepticismo sobre el tema. Pero, también, y sin que sirva de precedente, me comprometía a echarle una mano y señalarle una serie de propuestas al respecto. En definitiva, seis recomendaciones para aumentar la seguridad jurídica de los inversores inmobiliarios. Con cariño José, te recomiendo encarecidamente que le des caña a los siguientes puntos:
- No vayas de listo e ignores que tus actos tienen consecuencias. Me refiero a pretender obtener by the face suelo para infraestructuras, vía Ley del Suelo en conexíón con la legislación expropiatoria. No cuela eso de que todo lo que no es urbano es rústico. Difícil de vender a un inversor extranjero que te has ciscado en la seguridad jurídica para arreglar tus cuentas. Conclusión: reforma la Ley del suelo en materia expropiatoria, devolviendo sus derechos a los propietarios y deja de generar agujeros en los bancos que les financian.
- El consenso no lo es todo. Que PP y PSOE hayan estado encantados con figuras como la del agente urbanizador no significa que sea buena. De hecho, buena parte del clima de opinión europea respecto a la inseguridad jurídica en materia inmobiliaria viene a raíz de las leyes del suelo autonómicas que han impulsado esta figura. Bajo la excusa de acabar con los monopolios del suelo se han fomentado los monopolios financieros/políticos que han arrasado con los derechos de los pequeños inversores, nacionales y extranjeros. Por tanto, devuelvan sus derechos a los propietarios frente a los chaebols urbanizadores.
- Paga tus deudas. Y es que si la medida anterior nos ha hecho mucho daño en Europa, el talibanismo en la aplicación de la Ley de Costas ha sido también un buen sostén de nuestra neoleyenda negra. Los abusos que se han cometido respecto a propietarios que adquirieron sus inmuebles con todos los sacramentos legales son un baldón para nuestra reputación. Si la sociedad española quiere un determinado modelo de acceso a sus recursos naturales que lo pague, como en toda expropiación, y que no pretenda que una simple concesión administrativa que es más una entrada en el corredor de la muerte urbanística, pueda sustituirla. Por tanto, no cabe más que una seria reforma de la Ley de Costas, incrementando las garantías e indemnizaciones a los afectados.
- Ya va siendo hora de que alguien meta mano al desamparo judicial en el que viven los propietarios de viviendas en alquiler. Urge el establecimiento ya no sólo de juicios en materia de arrendamientos verdaderamente rápidos, si no de la asunción de medidas legales que dejen claro a algunos jueces que los intereses de los propietarios han de ser también amparados por la tutela judicial del Estado.. No son ellos, los propietarios, los encargados de garantizar el derecho constitucional a una vivienda digna. No pido una comisión administrativa de parte al estilo Sinde-McCarthy, pero si tan sensibles estamos con los creadores de opinión del mundo de la cultura clama al cielo que se hagan oídos sordos ante esta situación
- Por supuesto, no sólo debes hacer oídos sordos a aquellos que pretenden excluir la responsabilidad personal de los deudores hipotecarios, no, es que además debes trasladar el modelo de notificaciones telemáticas que la DGT y la AEAT nos están imponiendo (para más información aquí) al mercado hipotecario, para evitar uno de los principales canceres dilatorios de estos juicios. Ya vale con favorecer las molonas okupaciones bendecidas legalmente. Los firmantes de un contrato de préstamo hipotecario no pueden jugar a la gallinita ciega mientras la Justicia mira hacia otro lado.
- Frente a los cantos de sirena de determinados intereses del sector asegurador, manten el modelo registral actual. No es perfecto, pero sin duda es mil veces mejor que determinados modelos yankees que pretenden importar. Y en dicho sentido, que lo pague quien lo use. Niégate a la funcionarización dura del mismo con lo que ello supone.
- Conviene darse cuenta de que la estabilidad es necesaria, incluso en materia fiscal. Soy consciente de que os limito en cuantas a vuestras herramientas políticas, pero es por vuestro vbien. No puede ser que constantemente se ste cambiando el marco fiscal, incluyendo el de los inversores inmobiliarios y sus potenciales clientes. Constantemente. Y eso no es de recibo en un sector donde los tiempos son tan largos como noventa minutos en el Bernabeú. El inversor debe contar con un marco fiscal de referencia para sus operaciones, para su mercado. Y por supuesto, se debe acabar con arbitrariedades en cuanto a criterios fiscales, métodos valorativos dispersos en función de la taifa, perdón comunidad correspondiente, etc…
No se trata de una enumeración numerus clausus, así que los comentarios son un buen sitio para añadir más consejos.
En El Blog Salmón | La vivienda es mal negocio (y por eso hay poca de alquiler ), El urbanismo según Revilla
Mas información | Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas
IC ha sido colaborador habitual en El Blog Salmón y ahora escribe una
columna semanal donde muestra su punto de vista de los asuntos económicos
más relevantes.
Comentarios
Ultimamente he venido escuchando eso mismo, el inversor en lo que se refiere a viviendas. Creo que no deben haber inversores, si hay inversores hay interes por tener más beneficios y la vivienda, es un bien de primera necesidad. Del mismo modo que tenemos pan normal a un precio y pan con cereales y frutos secos a un precio superior, pero no por eso dejamos de considerar un bien de primera necesidad.
Por lo tanto, el primer error que han cometido nuestros queridos lideres, los constructoreh y demás calaña de este pais es no ver la vivienda como un bien de primera necesidad y este es el principal problema... que no tenemos unas bases solidas y queremos ser los más "guays"...
El pan, alimento de primera necesidad, tambien tiene su inversor. Se llama panadero y compromete su patrimonio y esfuerzo a que el producto que hace, llamese pan o casa, sea del agrado del cliente y por ello lo compre.
Si la Ley de Costas se aplicara a rajatabla me parece que se iba a ver un bonito poema, más de un dolor de cabeza particular e incluso suicidio desesperado (a saber). Empezando por los ayuntamientos locales que sin poder ni derecho para decidir sobre las líneas de costas han hecho auténticos atentados tanto urbanísticos como de las libertades de la gente en pro de los cuatro de siempre.
Si tan sólo se aplicara los metros de playa natural (obviamente tener que echar camiones y camiones de falsa arena para suplirlos no es el comodín de la llamada) que toda playa debe tener desde las más inmediatas urbanizaciones y construcciones al mar... lo dicho, en los litorales se iba a ver un bonito poema.
Menos mal que solo te dejan escribir una vez al mes porque cada vez estas mas trasnochao.
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