Entidades financieras "éticas" (III): JAK

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Banca JAK – La banca ciudadana from ATTAC.TV on Vimeo.

Creo que éste va a ser uno de los posts más largos que voy a escribir de la serie de entidades “éticas”. A más a más, de cualquiera que haya escrito o voy a escribir en El Blog Salmón. Y todo ello para hablar de banca JAK, una entidad que ni siquiera está presente en España hoy. ¿Por qué este esfuerzo?

Por distintos motivos. El principal es que JAK propone una alternativa radical frente a otros modelos de banca ética. Más allá de las finalidades “éticas”, más allá de la base cooperativa, JAK apuesta por la banca sin intereses. O eso dicen, como ya veremos.

Pero es que además tiene algún otro rasgo destacable, como la fuerte apuesta por la formación para evitar la consolidación de tecnocracias que secuestren la institución. O el hecho de que haya un español, Miguel Ganzo, que forme parte de la escasa plantilla de JAK, que es la fuente de buena parte de la información de la que disponemos en español, y que ha sido la espoleta para que se empiece a trabajar en el desarrollo de un JAK España (tal y como sucede Italia, Alemania, Dinamarca, Finlandia, etc…)

¿Qué es JAK Medlemsbank?

JAK, o Banca JAK es una entidad bancaria de base cooperativa (su nombre vendría a ser banca de los miembros de JAK). Tiene su origen en un asociación fundada en 1965, que a su vez se inspiró en una cooperativa del mismo nombre fundada en Dinamarca allá por 1931. Dicha cooperativa apostaba por un modelo de banca sin intereses, por la apuesta por monedas locales o LETS, etc. Su nombre significa Tierra, Trabajo y Capital, los tres factores productivos clásicos.

La JAK a la que nos referimos, la sueca, nació como una asociación, al principio sin actividad financiera, hasta que logró una base asociativa fuerte, y llegando en 1997 a conseguir ficha bancaria de las autoridades suecas, estando amparada por el FGD sueco. Desarrolla su actividad a traves de una treintena de empleados y más de 700 voluntarios, que capilarizan su presencia en toda Suecia, con 97 millones de euros recursos y cerca de 86 en préstamos.

Como comentaba apuestan por la banca sin intereses. Los depositantes no perciben ningún tipo de interese, ni por su participación en el capital de la cooperativa (que casi me da por llamar mutua por su tendencia a equilibrar los resultados) ni por los depósitos que como tal realizan en sus cuentas. a cambio reciben puntos de ahorro, que luego veremos como funcionan.

A continuación os dejo con la primera parte de un documental de Giorgio Simonetti donde encontrareis buena parte de lo narrado hasta ahora, así como su feroz crítica al concepto del interés:

¿Cómo se ahorra en JAK?

Por si no ha quedado claro en el apartado anterior debe quedar algo claro. En JAK no se pagan intereses por ningún capital, ni tomado ni prestado (cosa bien distinta es la ausencia de un coste financiero). Culpan a los intereses, en una gran medida, del crecimiento desmedido, de la desigualdad social, de las crisis financieras, etc.

Por tanto, aquel que apueste por JAK debe saber que renuncia a los intereses, que renuncia a un concepto que JAK rechaza de plano, y es que su dinero trabaje por él. Así que, como mínimo, el que apuesta por JAK sabe que tiene una rentabilidad financiera negativa que es la inflación. ¿Y como puede apostar pro JAK? Hay distintas formas de ahorro, o vistas desde otro modo, distintas maneras de entender como se financia JAK. Para ello tiramos de este excelente documento redactado por Miguel Ganzo:


  • Aportaciones obligatorias de los socios al capital social: Miguel cifra en 25 euros el coste anual de pertenencia a JAK. La primera anualidad vendría a ser la aportación obligatoria al fondo social de una cooperativa española. Esa no se recupera aunque te des de baja. El resto de las anualidades van a cubrir los costes administrativos anuales de la entidad.

  • Aportaciones “voluntarias” de los socios al capital social: cuando se pide un préstamo, a la mencionada aportación obligatoria de 25 euros se añade otra por el 6% del préstamo. Dicha aportación sería recuperable al terminar de pagar el préstamo

  • El post-ahorro, o depósitos vinculados a un préstamo: volveremos sobre el mismo con posterioridad, basta decir que cuando pedimos prestado una cantidad a un plazo dado, debemos devolver el capital solicitado en dicho plazo, en cuotas sin intereses, más un coste que denominan como administrativo. Pero además debemos comprometernos a ahorra una cantidad equivalente a la que vamos devolviendo. .

  • El ahorro o depósitos bancarios como tal, propiamente dichos. No generan intereses, pero si los denominados puntos de ahorro. Cada unidad monetaria que mantengamos un mes en dichos depósitos genera un punto de ahorro. Luego comprenderemos el papel clave que tienen en el sistema de JAK.

¿Duro de entender? Venga, os pongo otra ración de video:

Por lo que veo, toda esta operativa requiere la existencia de un banco ordinario, necesitando los tituares mantener una cuenta en un banco “ordinario” para canalizar los cobros y pagos con JAK.

¿Cómo me financio en JAK? (I)

Antes de entrar en el hecho diferencia del JAK empecemos por lo que no son diferentes. A nivel de análisis de financiación de sus socios personas físicas no hay una análisis ético, social o llámalo X. Vamos, que financian adquisiciones de vivienda, finalidades de consumo, etc. La cosa cambian algo cuando se trata de financiar instituciones o empresa. Pero no parece que estén obnubilados por ello.

Por otro lado la finalidad de JAK es prestar a sus socios. No realizan préstamos a terceros, ni inversiones “éticas”, ni nada de eso. La finalidad es claramente mutualista.

Como corolario de aquello en lo que no son diferentes es que el análisis de capacidad de pago y de solvencia de las operaciones crediticias no parece muy distinto del tradicional. Incluso es posible que el nivel de garantías exigidas sea superior al mismo., tal y como dice Miguel…

En la mayoría de los préstamos en JAK es necesaria una garantía o aval. Se conceden prestamos sin garantía si son menores a 10.000 € y tan solo un cupo limitado de ellos porque no queremos tomar demasiados riesgos con el dinero de otros miembros.

Por supuesto, se exige el pago de los préstamos, ya sean personales o hipotecarios. Que se pueda negociar el tema del post-ahorro, alargar el plazo o alguna otra fórmula es posible. Pero si no pagas, te ejecutan judicialmente, descontando obviamente el post ahorro que hayas ido acumulando.

Antes de soltar la explicación por escrito os voy a poner los vídeos, que creo que ayudara a entender la explicación:


¿Cómo me financio en JAK? (II)

¿Os ha quedado claro? Veamos un ejemplo de alguien que pida un préstamo de 120.000 euros a 10 años, que se devolverá en cuotas mensuales.


  • Dividimos el capital de 120.000 entre 120 cuotas, luego debería devolver 1.000 euros al mes.

  • JAK no cobra intereses, pero si tiene un coste administrativo, una tasa que ellos extraen para cuadrar los presupuestos de coste de personal, provisiones legales, etc. Esa tasa es de un 1,5% (que entiendo variará en cada ejercicio según sus presupuestos). Si aplicamos ese 1,5% a los 120.000, lo multiplicamos por 10 años obtenemos que el coste del préstamo son 18.000 euros. Su pago se prorratea con las cuotas, por lo que el pago final es de 150 euros al mes.

  • Por otro lado, se debe hacer una aportación a JAK del 6% del préstamo, del tirón, pero recuperable cuando este finalice. Es decir, debemos dejar ahí 7.200 euros de depósito nada más iniciar el préstamo.

  • Por último, debemos comprometernos a ahorrar todos los meses un importe equivalente a la cuota del préstamo, los 1.000 euros iniciales.

¿Conclusión? Para un préstamo de 120.000 euros a devolver en 10 años debo desembolsar de partida 7.200 euros, más 2150 euros todos los meses(1.000 de devolución, 150 de coste, y 1.00 de ahorro vinculado). Al finalizar de pagar el préstamo, podré recuperar los 7.200 más los 120.000 que he acumulado.

Como vemos, frente a una alternativa tradicional con intereses, el compromiso de pago se dispara. Es una limitación autoimpuesta, que puede minorarse a través de los puntos de ahorro. Si por ejemplo he conseguido acumular 60.000 puntos de ahorro antes de pedir ese préstamo, mi ahorro obligatorio será sólo de 60.000, es decir 500 euros al mes.

Esos puntos de ahorro son trasladables a terceros. Podemos hablar de amigos y familiares, pero da especial juego en el caso de instituciones, municipalidades, etc…que tengan su ahorro en JAK y que puedan con sus puntos de ahorro facilitar que se le concedan préstamos a determinadas iniciativas de vecinos o socios, por ejemplo.

Lo que me gusta de JAK

Creo que lo que más me atrae de JAK es la vinculación que establecen entre ahorro y financiación. Le conceden al ahorro un valor que se ha perdido con el tiempo. Que mejor demostración de una capacidad de pago determinada que el haber demostrado una disciplina de ahorro. Que mejor compromiso con el sistema y evitar los gorrones que vincular el acceso a la financiación al ahorro previo.

Evidentemente, es posible acceder al préstamo sin necesidad de dicho ahorro previo. Pero si ya es difícil superar los análisis financiero y patrimoniales de un banco, el hecho de tener que doblar la cuota, es un elemento que limita y mucho la capacidad de lograr el mismo.

A esto le podemos sumar el tema formativo. La combinación del elemento anterior, con la apuesta por la formación en materia financiera y de gestión del proyecto, me parece clave. Tal y como oiremos a posteriori, viene a ser una suerte de comunidad terapéutica contra la adicción al crédito, comunidad que intenta por todos los medios autogestionarse, evitando ser secuestrada por una tecnoestructura.

Por supuesto, la participación de los socios, la vinculación con el territorio, la transparencia, etc…todo ello son aspectos también positivos, pero no marcan la diferencia con respecto a otras iniciativas que hemos visto o que veremos. Y este si. Quizás lo más parecido sean las CAFs.

Si el documental que os he expuesto os resulta escaso, si el asunto os encandila podéis ver también este otro de Mario León (está dividido en tres partes).

Lo que no me gusta de JAK

Seamos claros. No me gusta la satanización del interés, del coste del dinero. No me conmvencen como le echan la culpa de todos los males, como lo ven como algo antinatural, inmoral. Me parece un tanto hipocrita su postura, y me explico.

No me voy a enredar con teorías económicas sobre la justificación de un precio por el dinero. Baste decir que si he acumulado un capital X, si soy propietario de dicho capital, soy libre de cederlo a un tercero por un precio dado o gratis. Forma parte de mi derecho de propiedad. Cuando cedo ese capital estoy renunciando a disfrutar del mismo, entra en juego el coste de oportunidad, la inflación, el riesgo, mi apetencia por la liquidez, etc…y todo eso tiene un precio. Que lo quiera o no cobrar es otra cosa, pero claro que hay un precio. Y en JAK lo saben.

Os recomiendo la visión de este addenda al documental de Simonetti, en el que Berchetti, un profesor universitario vinculado a Banca Ética (vamos, Fiare, la competencia, y creo que se nota), critica algunas de las afirmaciones de los defensores de JAK:

Lo dicho, los defensores de JAK, cuando ponen ejemplos como el del ahorro de José, el padre putativo de Jesús, se olvidan de la inflación, para ellos es poca cosa. Es una opción, y si todo el mundo hiciese lo que hacen ellos, pues prácticamente lo darían por controlada.

Resulta muy curiosa esta afirmación cuando JAK, para el supuesto de los depósitos libres, no vinculados al préstamo, hace uso de la reserva fraccionaria en una proporción de 5 a1, es decir, presta 5 euros por cada uno que tiene depositados. ¿No les parece dicho proceso inflacionario?, ¿no creen que se aprovechan de un sistema que critican?, ¿no les parece un autentico privilegio el de crear dinero?, ¿cómo se atreven a criticar a aquel que sólo pretende poner un precio al que ha conseguido acumular?

Por otro lado, me hace gracia cuando mencionan el pago de intereses como algo negativo o el cobro de los mismos como algo positivo. Todo dependerá de que el apalancamiento sea positivo o negativo, de la tasa de retorno de esos fondos que tomamos prestados, de que hacemos con ellos. Un apalancamiento positivo dispara la rentabilidad de una inversión de manera estratosférica (cosa que también sucede en sentido contrario).

Por otro lado, me gustaría saber la tremenda rentabilidad financiero fiscal que obtiene un depositante de un banco tradicional. Si le quitamos la inflación y los impuestos tendrá suerte si es positiva. ¿Esos son los grandes privilegiados?, ¿es un privilegio intentar conservar tu poder adquisitivo?

Pero es que además, y como bien señala Berchetti, lo que no dicen los de JAK ni el pastor musulmán es que si no queremos llamarle intereses no se los llamemos, pero los préstamos de JAK tiene costes financieros. El coste financiero se compone de esa tasa administrativa del 1,5% lineal, calculada sobre el importe del préstamo y los años. Esa tasa es la que vendría a dar esa tasa del 2,9%, ese TAE sueco.

¿Es mucho o poco un 2,9%? No sé si es mucho o poco, lo que sé es que no es real. Y es que no se tiene en cuenta el coste de la inmovilización del dinero en JAK, de la obligación de depositar un 6% al formalizar el préstamo o de la necesidad de doblar la cuota. Cualquiera que sepa un poco de actualización de flujos de efectivo, de capitalización a tipos de interés de mercado, sabe que eso tiene un coste. Y ese coste financiero, esa tasa efectiva, multiplica por 3 tranquilamente ese TAE sueco, llevándonos a entornos del 10%.

Esta es la principal crítica que le hago a JAK, más allá de sus simpatías hacia aquellos que amedrantan o se mofan de la competencia, pero eso si, al margen de la institución para evitar problemas legales, o que apoyan iniciativas cuyos padrinos no se caracterizan precisamente por la ética.

El factor limitante del crecimiento de JAK no serán los puntos ahorro o los depósitos vinculados. Su barrera será la ideología.

Más información | Banco JAK, El dinero no crece en los arboles, Proyecto JAK España
En El Blog Salmón | 14 entidades financieras “éticas”, Entidades financieras “éticas” (I): Coop57

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