Liberalización del mercado mayorista de tabacos: medida sin sentido

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La Ley Omnibus sigue aperturando sectores hasta ahora vedados y en el Consejo de Ministros del viernes se liberalizó el comercio al por mayor de labores del tabaco. Este Real Decreto, (pendiente de publicación en el BOE), elimina las siguientes trabas que existían en el sector:

  • Se eliminan las obligaciones de acreditación de solvencia financiera, capacidad técnica o empresarial y acreditación de los medios de transporte a utilizar en el caso de los distribuidores.
  • Desaparece la licencia para las actividades mayoristas relacionadas con el tabaco como son fabricación, importación y distribución mayorista de labores de tabaco.
  • Se elimina el carácter temporal de la licencia para el comercio mayorista y se pueden comenzar a ejercer las actividades una vez transcurridos 15 días desde la comunicación de la solicitud de declaración responsable de las actividades.

Esta liberalización del mercado mayorista prevé que se genere a priori la entrada de nuevos competidores en el mercado del tabaco, actualmente en manos de las grandes distribuioras y fabricantes. Pero a pesar de esta liberalización, me generan ciertas dudas sobre la aplicación efectiva de dicha trasposición comunitaria y su aplicación real liberalizadora va a ser nula.

Actualmente, el mercado minorista del tabaco está restringido a expendedurías autorizadas y a puntos de venta con recargo que se encuentran asignados a las expendedurias anteriores. La apertura del mercado mayorista sin redundar en una liberalización del mercado minorista, manteniendo las concesiones actuales genera que los clientes potenciales del mercado aperturado están limitados a todas las expendedurias.

Los precios finales del tabaco están limitados por el propio fabricante y las tasas impositivas que se soportan representan gran parte del precio final del tabaco, con lo que el margen para competir en precios es realmente estrecho, dado que el margen del comercio de venta al por menor en expendedurias también está fijado en el 9% sobre el PVP.

Las liberalizaciones de los mercados tienen que ser completas, sin excepción de segmentos mayoristas o minoristas porque va a ser prácticamente nula la entrada de competidores en el mercado mayorista y los pocos que lo hagan no van a poder competir en precios sino en costes. Y por supuesto, aperturando los precios, tanto al alza como a la baja, olvidando restricciones fijas impuestas desde fábrica.

Partiendo de la premisa que los costes principales se originan en la producción o en la distribución, dificilmente se genere empleo con esta aplicación restrictiva de la Ley Omnibus, que no olvidemos que las transposiciones de las directivas de servicios sólo persiguen este punto.

Las únicas empresas que se encuentran en disposición de entrar en el mercado español en estas condiciones son las grandes distribuidoras mayoristas europeas, al igual que puede hacer Altadis en el resto de mercados europeos donde no tiene licencia para operar actualmente.

El mercado del tabaco debería estar liberalizado plenamente, con libertad de establecimiento de puntos de venta y posibilidad de venta con recargo dentro de la legalidad vigente sin necesidad de contar con la autorización administrativa previa. Basta con articular un tipo fijo para las importaciones de tabaco y marcar libertad de precios de tal forma que el propio mercado estabilice el precio final del tabaco, pero claro el Ministerio de Sanidad no va a estar muy de acuerdo con una apertura liberalizadora de este mercado.

Vía | La Moncloa – Referencias Consejo Ministros
En El Blog Salmón | Sube el tabaco y la gasolina, Todo es “low-cost” hasta el tabaco, Tabaco que no daña la salud o una industria que trata de no morir
Imagen | César Astudillo

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