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La ministra de Fomento, Ana Pastor, ha confirmado hoy los rumores que apuntaban a una bajada en el precio de los billetes del AVE. Los objetivos de esta reducción de tarifas no son otros que incrementar la utilización del AVE (hablan de lograr un 10 % más de pasajeros), mejorar los ingresos de Renfe y adaptar de una vez por todas la política de precios a la situación actual.

En mi opinión esta bajada de precios llega tarde, muy tarde, pero no por ello será mal recibida tanto por los millones de pasajeros actuales del AVE como por los que no lo son porque huyen de unas tarifas desproporcionadas y exageradamente altas. Concretamente, estas son las principales novedades que Pastor ha presentado:

  • Una rebaja general del billete en clase turista del 11 % que comenzará a aplicarse a partir del 8 de febrero. ¿Insuficiente? Probablemente, ya que el precio estaba demasiado inflado.

  • Precio promo. Se inspira en el sistema de venta de billetes de las compañías aéreas. Con este modelo se prevén descuentos de entre el 30 % y el 70 % en los billetes en función de la demanda que tengan, de la antelación con que se hagan las reservas o de que se adquieran a última hora.
  • Bono AVE. Se trata de un abono de diez viajes con el que se pretende beneficiar a los clientes más habituales. Será válido para una sola persona, durante un periodo de cuatro meses y para una ruta determinada. El descuento de cada trayecto será del 35 % (40 % si es de ida y vuelta).
  • Tarjeta joven. Consistirá en una tarjeta virtual que costará 20 € más IVA y que estará dirigida a menores de 26 años, los cuales podrán viajar con un descuento del 30 % en el billete. Disponible a partir del próximo 1 de marzo.

Además de esto, Renfe mantendrá los descuentos para familias numerosas, así como el descuento del 40 % para niños de hasta 13 años y para mayores con Tarjeta Dorada.

Renfe va en la buena dirección

Esta política comercial de Renfe va en la buena dirección. Los trenes de alta velocidad no tienen absolutamente ningún sentido si van prácticamente vacíos porque sus usuarios potenciales prefieren otras alternativas más baratas, a pesar de ser más tediosas, como el transporte en autobús o los trenes de categoría inferior.

La pérdida neta de 335 millones de euros al cierre de 2011 (debido a una ocupación que en ocasiones estaba por debajo del 50 %) y el hecho de que Renfe tenga que competir a partir del próximo 1 de julio con otros operadores en tráfico de viajeros de tren han debido de ser las razones definitivas para decidir de una vez por todas reducir unas tarifas carísimas que había convertido el AVE en un servicio sólo al alcance de algunos privilegiados.

¿Es suficiente esta bajada?

La pregunta que debemos hacernos es: ¿es suficiente esta bajada? Quizás Renfe podría haber presentado una política comercial mucho más agresiva, como una subasta de plazas que vayan subiendo hasta un cierto límite según se van llenando los trenes, y bajando si no lo hacen hasta dar los billetes prácticamente regalados el último día, es decir, las horas de más ocupación a tarifas más elevadas y los horarios en valle a tarifas más bajas. Muchas aerolíneas e incluso algunas ferroviarias privadas internacionales lo hacen así y sus resultados económicos demuestran que les va bastante bien.

El objetivo ha de ser llenar trenes al precio real que marque el mercado y para ello el precio de los billetes ha de ser asequible para cualquier persona. Ampliar el acceso de los ciudadanos a servicios de alta velocidad a menores precios se antojaba como una medida imprescindible, máxime cuando hemos despilfarrado muchos millones de euros en construir miles de kilómetros de vías que no llevan a ninguna parte.

En mi opinión, el AVE es un transporte público excelente y más cómodo que el avión en muchos sentidos. Su puntuación de salida y llegada es bastante exhaustiva, permite acceder al mismo con apenas un par de minutos de antelación, es seguro, no se ve afectado de sobremanera por condiciones meteorológicas adversas y, sobre todo, es bastante cómodo, estable y rápido. El único problema es el precio de sus billetes. Cuando salvemos este escollo, la alta velocidad española se convertirá en el medio de transporte preferido de millones de personas.

Vía | RTVE
En El Blog Salmón | El AVE bajará sus tarifas a partir de enero; buenas noticias, ¿Es el AVE un sueño frustrado?
Imagen | hugh llewelyn

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