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Saltan las alarmas en los gigantes 2.0

Saltan las alarmas en los gigantes 2.0
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Ingresos que hagan, realmente, sostenibles sus negocios. Es lo que necesitan las grandes redes sociales para calmar los ánimos y suspender unas alarmas que saltaron definitivamente tras el desplome de Facebook en el segundo trimestre de este año, marcado por el ‘pelotazo’ de su fundador en la bolsa. Unos ingresos con los que evitar la debacle que no deben pasar exclusivamente por la publicidad.

Muchos de los analistas advertían hace meses del riesgo del pinchazo de una nueva burbuja económica por la sobrevaloración de las compañías. En este blog, Remo analizaba en profundidad la posibilidad de su existencia. Hoy algunas de las cifras siguen siendo, cuando menos, preocupantes:

  • Facebook salía a bolsa con un valor cien veces más alto que los ingresos logrados en este segundo trimestre.
  • Twitter tiene un valor estimado de más de 8.400 millones de dólares, a años luz de los 260 millones que se estima han ingresado (el secretismo en torno a su facturación es total).
  • Instagram, comprada por la red de Zuckerberg, está valorada en unos 1.200 millones de dólares y sus ingresos son prácticamente nulos.
  • Zynga, la plataforma de juegos sociales adquirida también por Facebook. registró pérdidas netas de 22,8 millones de dólares en el segundo trimestre de 2012, en contraste con el beneficio neto de 1,4 millones de dólares (1,1 millones de euros) del mismo periodo del ejercicio anterior.
La única que hoy se salva de la quema es Linkedin, que es la que cuenta con un modelo de negocio que funciona no sólo centrado en la publicidad sino en otras fuentes de facturación como la venta de servicios de empleo y suscripciones a empresas y aspirantes. Pese a las turbulencias del mercado, con las que se ha visto arrastrada en algún momento, espera concluir el año con más de 800 millones de dólares de ingresos, doblando su valor en bolsa hasta los 101 dólares (salió al parqué el pasado año con 45 dólares).

Mientras el resto del mercado de los grandes de Internet mantiene su fortaleza, las grandes redes sociales (con honrosas excepciones) empiezan a mostrar su flaqueza. La caída de Facebook es la chispa que hacía falta para que saltaran todas las alarmas ante un negocio que, en su mayor parte, tiene pies de barro y está basado en unas expectativas demasiado optimistas sin un reflejo en lo que debería ser clave: los ingresos. Lograrlos es, quizá, la única llave del futuro y su principal salvavidas. ¿Cómo lo afrontarán? Habrá que esperar. Pero, el tiempo y el crédito se acaban.

En El Blog Salmón | Facebook sale hoy a Bolsa, ¿nueva burbuja 2.0?, Burbuja puntocom 2.0

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