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Adam Smith

La codicia es buena

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Adam_Smith.jpgAyer hablé de la película Wall Street y el esperado lanzamiento de su segunda versión.

Esa película hizo famosa la frase “Greed is Good”, la frase del título de este artículo y quería poner la codicia en contexto.

Os recuerdo que la codicia, o el egoísmo, es la base de la mano invisible descrita por el gran Adam Smith hace más de dos siglos.

Smith explicaba que el panadero no nos fabrica pan porque quiere que sus vecinos tengan pan, el carnicero no nos da carne porque quiere que sus vecinos tengan carne, el zapatero no nos arregla los zapatos por que quiere que andemos con bonitos zapatos, etc. etc. etc.

Lo hacen porque saben que lo pueden vender y, con eso, satisfacer sus necesidades y sus caprichos.

Como con una mano invisible, esta codicia personal en todos los procesos productivos se convierte en bien general, ya que todos tenemos pan, carne, zapatos y las otras cosas que necesitamos y que queremos en nuestras vidas.

En este contexto, ¡la codicia es buena!

En El Blog Salmón | Gordon Gekko vuelve a nuestras pantallas y El egoísmo en nuestras vidas

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¿Qué son los costes de transacción y la Ley de Coase?

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costes dinero

La aparición de un término como el de los costes de transacción, vigente para el mundo de la economía digital en el que vivimos, se debe al economista y premio Nobel Ronald H. Coase, y a varios de sus famosos artículos (el gérmen se encuentra en ‘La naturaleza de la empresa‘). En concreto, en la terminología de Coase, los costes de transacción vendrían a ser los costos asociados a la utilización y el cálculo del mecanismo de precios de mercado, o dicho de otra forma, los costes en los que las empresas incurren cuando, en vez de usar sus propios recursos internos, salen al mercado para encontrar esos productos y servicios.

¿Por qué existen grupos de personas que trabajan juntas bajo un marco organizacional? ¿Por qué existe el mercado dentro de la firma? ¿Por qué no es rentable hacer que cada trabajador, cada paso del proceso productivo, pase a ser un comprador y un vendedor independiente? ¿Por qué el dibujante no subasta sus servicios al ingeniero? ¿Por qué el ingeniero no vende los diseños al mejor postor?

Hace ya más de sesenta años que el economista Ronald Coase se preguntó por qué existen las empresas. Su reflexión apuntaba directamente a la teoría de la mano invisible de Adam Smith. Imperante en los años 30, indicaba que un sistema de precios descentralizado conseguía por sí mismo la asignación de recursos de forma más eficiente. Es decir, el mercado era el mejor mecanismo para emparejar oferta y demanda, fijar precios y extraer la máxima utilidad de los recursos finitos. Las actividades económicas podían ser coordinadas perfectamente mediante un sistema de precios sin necesidad de ningún otro mecanismo de coordinación. Entonces, Coase se preguntó, ¿por qué los individuos no actúaban como compradores y vendedores independientes en lugar de reunirse en empresas con decenas de miles de trabajadores más?

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La casa de Adam Smith a la venta

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Adam_Smith.jpgEl libre mercado va a decidir quien será el próximo dueño y el uso que le dará a la casa de Adam Smith. El autor de la riqueza de la naciones vivió lo últimos doce años de su vida en una casa que hoy en día pertenece al ayuntamiento de Edimburgo. En vez de establecer un museo en memoria del primer teórico del capitalismo, el ayuntamiento ha decidido especular con el valor de la propiedad. Se trata de una propiedad del siglo 17 en una ciudad pujante. Eso sin tener el cuenta el famosos inquilino. Se estima que puede alcanzar un precio de 700.000 libras británicas, al cambio nos salen unos 900.000 Euros.

Ahora ustedes pueden decidir si se trata de un comportamiento adecuado o no. ¿Debería hacerse un museo con la casa del gran economista o está bien que el libre mercado decida? ¿Algún inversor en la sala que quiera hacerse con la ella?

Vía | The Economist (en inglés).

El egoísmo en nuestras vidas

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Adam SmithUno de los recientes comentarios recibidos en El Blog Salmón hablaba del egoísmo en nuestro entorno. Decía:

“el viejo concepto liberal según el cual la suma de los egoísmos individuales (en este caso de las comunidades autónomas) resulta en el bien común. Un concepto que a mi me parece casi antológicamente imposible.”

Esto me sorprendió porque venía de alguien que lo está viviendo todos los días, sin poder o querer verlo. Solo se tiene que ir a la esquina a comprar el pan para verlo. Solo este acto es el resultado de un sin fin de egoísmos y al final, tengo mi pan.

Yo quiero pan, la tienda tiene pan, el panadero hace pan, el molinero fabrica la harina, el agricultor cultiva el trigo. Cinco demostraciones de egoísmo consecutivos, ya que todos entendemos que cada uno hace su trabajo por su bien y por el bien de su familia. En medio de todos estos pasos está el transporte y sus consecuentes egoísmos, con sus gasolinas, talleres, aceites, caucho de ruedas, aceros, conductores, etc.), todo para darme mi pan, egoístamente deseado.

Adam Smith tenía razón y no nos hace más egoístas reconocerlo.

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