
La Alta Velocidad es cara, muy cara. Hasta tal punto que no acabo de encontrar el trayecto óptimo para que un desplazamiento en AVE sea preferible frente a un desplazamiento en avión, más aún desde que tenemos una amplia oferta de aerolíneas low-cost. Actualmente, el equilibrio óptimo entre aerolíneas y AVE se situa en torno a los 300 kms, como distancia más favorable para cubrir el trayecto en Alta Velocidad frente al AVE.
Pero el caso es que disponemos de un sistema fundamentalmente radial en la planificación de líneas ferroviarias y el coste de los desplazamientos en AVE es superior a los desplazamientos en avión para casi todos los casos. En esta tesitura, invertir los miles de millones de euros que estamos gastando en Alta Velocidad, manteniendo los sistemas radiales con paso por Madrid fundamentalmente deberían hacernos reflexionar sobre la partida de infraestructuras que destinamos a estas inversiones. Veamos algunos ejemplos:









