Estamos en plena campaña de la Declaración del IRPF. Y aquí todo el mundo está a pillar. Y de que manera. El caso es que, ayer, mientras dormitaba en el sofá viendo La Sexta, el amigo Andreu Buenafuente salió a comunicarme la Buena Nueva. Venga IC, no seas carca, y marca la X de otros fines de interés social. Y así, entre la modorra que me invadía, creí oír un argumento tal como este:
El dinero proveniente de las subvenciones para fines sociales financia proyectos concretos de las ONGs, y no sus estructuras. Pon una X en la casilla de fines sociales.
Amén, le falto decir. El leit motiv del spot es que ese dinero no sirve para mantener las estructuras de estas ONGs (curioso nombre, por cierto). Y claro, una vez más, Andreu consiguió sacarme una sonrisa. La diferencia es que, esta vez, seguramente a su pesar, involuntariamente.

Ahora que vamos despacio, ahora que vamos despacio, vamos a contar mentiras tralará, vamos a contar mentiras, tralará, vamos a contar mentiras. Gran canción. Y es la que sonaba en mi cabeza cuando leía el artículo de Expansión, que titulaba: Los currículos exagerados se convierten en motivo de despido para el trabajador. Todo dramatismo, oiga.




