
Casi todas las personas que conozco que tienen conexión a Internet en casa no lo tienen con Telefónica, no obstante si echamos un vistazo a las cifras, parece que tiene la mayor parte de la tarta. Telefónica es el mayor ISP de España y el resto son actores secundarios.
Las últimas declaraciones por parte de Julio Linares, consejero delegado de Telefónica, es que pretenden eliminar las tarifas planas sin límite, cobrando por cantidad de datos descargada. Lo cual me sorprende bastante, sobre todo teniendo en cuenta la competencia fuerte que tiene el mercado del las líneas de Internet en España. Aparte de las llamadas incesantes la última es comparar con Japón las conexiones de banda ancha.
Por eso creo que en Telefónica han llegado a una conclusión, una es que no les interesa tener clientes de ADSL y por ello quieren quitárselos de en medio. Especialmente a aquellos que gastan más ancho de banda bajando cosas y usando vídeo en streaming.

Hace unos años cuando todos en el mundo de las telecomunicaciones hablaban de 3G y de la banda ancha, varios países subastaron licencias para operar en el negocio de la telefonía móvil y vendieron estos permisos por cantidades multimillonarias.
Para acotar la brecha digital
A finales del siglo pasado las compañías de telecomunicaciones vivieron un momento dulce impulsadas, fundamentalmente, por la aparición de dos nuevos elementos, aunque más que aparición fue comercialización masiva. Me refiero a Internet y la telefonía móvil. En diez años han cambiado por completo el mundo, y eso que parece que fue ayer cuando vimos las primeras vallas publicitarias con anuncios de ISP’s o aparecieron marcas como Airtel o Amena, ambas transformadas hoy en Vodafone y Orange.
El otro día, Telefónica me confirmó que su servicio de tres megas de Internet ADSL ha llegado a mi zona (3 megas / 320 kbps).