
Parece que el nuevo presidente del banco británico, Barclays, acaba de comentar la posibilidad de que su entidad invierta en el sector financiero español. Como es un banco con varios años de presencia creciente, incluso con la compra del Banco Zaragozano en 2003, con aproximadamente 360 sucursales, le hace uno de los diez bancos más grandes de España.
Por lo visto Barclays quiere participar en la consolidación del sistema financiero español, una consolidación que no está claro que se verá, ya que una consolidación real requiere la toma de decisiones de eficiencia y de sostenibilidad que exigirá decisiones políticas difíciles que hasta ahora no se han visto. Estas decisiones deberán ser en cambios de control, en la modernización de gestión, en reducciones de plantilla y en aumentos de capital, y a los políticos no les gusta tomar este tipo de decisión. Así les va a las entidades financieras en dificultad.
No obstante, tampoco hay que criticar sólo a los políticos ya que siguen habiendo muchos, incluso en estas páginas, que piensan que el problema del sistema financiero español tiene que ver con la crisis financiera causado por el despiadado sistema financiero internacional. Los que piensan así buscan aún más participación de los políticos en el sistema financiero, a través de más funcionarios y amiguetes en los consejos de administración ayudando a tomar decisiones de préstamos y de inversión.

Esto es lo que acabe de hacer el consejo del banco británico, Barclays, con su nombramiento del nuevo Consejero Delegado. Bob Diamond fue la contratación estrella hace un par de años para llevar el negocio de banca de invesión del banco.
En estos momentos de desastres financieros, se supondría que los altos directivos de las entidades financieras habrían aprendido a ser más humildes, muy especialmente los que demostraron su incompetencia con sus pérdidas millonarias.