
En estos momentos seguimos viendo las consecuencias y recriminaciones del rescate del banco español, Bankia, con todas las críticas y comentarios sobre cómo mejor hacerlo, y las peticiones de miles de millones de euros no han terminado, y sobre qué pasó en ese conglomerado de cajas para llevarle a la situación desastrosa en que se encuentra. La otra parte de las preocupaciones es la de cómo asegurar que los bancos, y no sólo en España, sobrevivan este mal trago llamado la crisis financiera.
Con todo lo que nos ha venido encima, en general se continúa hablando de lo presente, de lo inmediato y de lo urgente. Pocos o nadie están pensando en lo que se debe hacer cara al futuro y qué tipo de sistema debemos ver salir de este proceso, cuando acabe la tormenta. Lo urgente no debe ofuscar lo importante.



