Un grupo que se pone nervioso cuando se leen las noticias de fusiones entre bancos son los que les suministran los sistemas de tecnología. Los contratos de tecnología para bancos son millonarios y, si con la fusión, los pierden, tienen bastante razón por estar preocupados.
Hace unos días se habló en estas páginas del sistema Partenón, el tesoro informático del Santander, que provenía de su banco Banesto y que reemplazó los que estaban anteriormente instalados en el Santander y en el Central.
Con la adquisición de un banco, tanto dentro como fuera de España, los bancos españoles tienen la costumbre de unificar los sistemas informáticos y tecnológicos utilizados por las entidades adquiridas e integrarlas al sistema de la matriz. En estas páginas ya hemos hablado de lo bien que lo ha hecho el BSCH tras su compra del banco inglés, Abbey.
El problema es que, cuando estas decisiones se toman, algún sistema pierde, como también pierden las empresas que suministran y gestionan estos sistemas perdedores. Estos son parte de los gastos que los bancos compradores estiman que pueden ahorrar con su adquisición.

Va a parecer esto un monográfico del Banco Santander… pero no se trata de eso. Sin embargo, lo cierto es que el banco de Botín está siendo noticia habitualmente en las últimas semanas, y en esta ocasión nos va a servir como excusa para una reflexión. Y es que si hace unos días comentábamos
La mayor operación inmobiliaria de la historia de España (si descontamos la
En el Banco Santander Central Hispano han decidido redecorar su vida y van a