
En estas páginas he hablado muchas veces de la importancia del labor empresarial y de lo bueno que es para una economía que sea muy vibrante en términos de la apertura de nuevos negocios y, por qué no decirlo, el cierre de algunos de estos. Como se puede esperar, no todos los proyectos empresariales van cómo uno espera o como uno planea, y muchas veces importa poco que se haya estudiado el proyecto hasta la saciedad.
Eso no quiere decir que no se debe hacer el trabajo previo, pero puede que las cosas no vayan como uno planeó. Es posible que las cosas resulten mejor de lo esperado pero también es posible lo contrario, que no arranquen tan bien como uno esperaba o como uno quería. Por eso es tan importante estar preparado por los inevitables cambios y, en lo malo, estos pueden ser retrasos, obstáculos y problemas, y hay que hacer frente a estos problemas estando preparado todo lo posible.



