España es el único país de Europa en el que a los comercios no tienen un coste fijo por tener un terminal para pasar las tarjetas (no vale la línea de teléfono porque en muchas ocasiones se incluye con la cesión del terminal). El precio por tenerlo consiste básicamente en una comisión que el banco cobra al comercio cada vez que pasa una tarjeta por su terminal, que según el sector varía. Si la tarjeta pertenece a la misma entidad bancaria, entonces no se aplica la tasa de intercambio o la comisión que se cobran entre bancos por la operación. Si resulta que ahora los comercios van a lograr que los bancos bajen las comisiones de las operaciones pagadas con tarjeta, este negocio, muy pequeño en márgenes, por el porcentaje de cada operación que el banco debe pagar a Visa o Mastercard, garantes del pago y que son quienes de verdad tienen el chollo en este negocio, deben recuperar este descenso de ingresos por otro lado. Bien en el cobro de emisión de tarjetas, bien cobrando más comisiones cada vez que saquemos dinero del cajero.
Mientras me muestro en contra del descenso de las comisiones a pagar por los comercios, por las razones que explique antes, y porque la solución para reducir ese coste le supone al comercio saber conciliar en la operación el banco adquirente con el banco emisor, no entiendo que me cobren por sacar dinero de un cajero.

Hace ya unos días Alejandro nos recordaba el
En estos días se cumplen los 40 años del primer cajero automático de la historia, que, como no, se estableció en Londres. Concretamente fue en una sucursal del Barclays Bank, y creados por la multinacional De La Rue.