
Recientemente he vivido el caso de unas personas que tenían una cierta cantidad de dinero “invertida” (así lo decían ellos) en un negocio estupendo que les daba un 10% de rentabilidad anual, con pagos mensuales y liquidez inmediata. No obstante, cuando les preguntabas por la naturaleza de dicho negocio esbozaban una media sonrisa y se limitaban a contar un par de vaguedades sobre una “persona muy bien conectada” y que “era donde todos los futbolistas y famosos estaban metiendo su dinero”. Cosa que me sorprendió, porque estas personas no se codean precisamente en dichos ambientes. Según ellos, tenían todo bien atado en un contrato, y sin embargo podían escoger si cobrar el 10% “con papeles” o una cantidad algo mayor “en negro”. Y todo ello, por supuesto, “sin riesgos”. Cuando hace poco la empresa en la que tenían invertido el dinero ha presentado suspensión de pagos no me ha sorprendido demasiado, la verdad
