Con el cambio de Gobierno ha habido algunos cambios menos comentados, como es la destitución de Ignasi Guardans al frente del Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales de España (ICAA). Y es interesante que nada más ser destituido ha hecho unos comentarios del mundo del cine en España que no dejan muy bien al sector.
En la entrevista Ignasi comenta que el sector del cine está viviendo una reconversión industrial muy dura que muchas empresas del sector no están asumiendo. Y además es un sector que vive mucho de las subvenciones y por tanto la reconversión es aún más dura. Hay una parte que es muy significativa de la entrevista:
Es probable que quienes esperen ver en Wall Street 2 una película combativa al estilo de Capitalismo, una historia de amor, de Michael Moore, se lleven una decepción. También quienes esperen un acercamiento documental a los hechos. Para esto último, es mejor revisar La caida de Wall Street por quienes la hicieron, un gran documento realizado por Wall Street Journal.
Porque Stone no hace ninguna película afilada o introspectiva sobre la crisis, como podría esperarse. Tampoco un filme que demuestre algunas de las contradicciones de la sociedad estadounidense (como sí lo hizo en JFK). Aquí se limita a seguir los pasos de ese personaje que a mediados de los años 80 marcó a toda una generación con la frase que ejemplificó el afán de acumulación capitalista: la codicia es buena. Pero, ¿sigue siendo buena la codicia tras el colapso de Wall Street?
El best seller de economía de los últimos años sigue generando dinero para sus autores ¿cómo? Dentro de poco podremos ver en nuestras pantallas “Freakonomics: el documental”.
Parece que van a hablar de los temas del libro, por lo que no creo que aporte grandes novedades a aquellos que han leído el libro. Eso sí, entre la cartelera actual me parece que puede ser una buena alternativa a lo que hay.
Lo que hecho echo de menos es una serie de televisión de crímenes asesorados por un economista, al estilo de CSI, numbers, castle, bones, El Mentalista, House (inspirado en Sherlock Holmes) y demás series de detectives que pueblan la parrilla televisiva. ¿Creen los lectores de El Blog Salmón que podría tener éxito?
Como sabemos, estamos en dificultades económicas y, con ellas, tenemos altos déficits públicos y creciente deuda estatal y, en este contexto, es muy importante reducir estos déficits públicos.
Normalmente, se ve la necesidad de reducir el déficit con una combinación de incrementar los ingresos y una reducción de gastos. En el primero de estos, acabamos de ver la subida del impuesto sobre el valor añadido (IVA) y en la parte de los gastos ya hemos visto varios anuncios de reducción, los más llamativos, ya comentados en estas páginas, siendo la reducción de los sueldos de los funcionarios, la suspensión de la revalorización de las pensiones con la inflación el año que viene y la eliminación de los 420 euros para los desempleados.
He hablado bastante en estas páginas, con ejemplos concretos, de la necesidad de incrementar ingresos y de la necesidad de reducir gastos, y no sólo yo. Lo que también he hablado bastante es que es inaceptable en una sociedad moderna la reducción de gastos a través de quitar lo poco que reciben los más necesitados.
La industria cinematográfica no iba a pasar desapercibida en el proceso de recorte de los gastos públicos, en el día de ayer el Ministerio de Cultura ha decidido realizar las consultas necesarias para modificar la Ley 55/2007 de 28 de diciembre del Cine, con el objetivo de reducir los gastos en esta materia.
Con la legislación actualmente en vigor, una productora cinematográfica podía llegar a percibir hasta 2 millones de euros por película del erario público. Ahora, se reducirán un 50% todas las subvenciones que puede percibir una película, bajando el tope máximo de los 800.000 a los 400.000 euros. Esta medida, como indica el Director del Instituto de Cinematografía y Artes Visuales (ICCA), Ignasi Guardans, perjudicará a aquellas películas más taquilleras.
Viendo algunos de los artículos magníficos que salen (no todos, es verdad), seguro que muchos pensarán que El Blog Salmón se podría considerar una obra de arte.
Esta no es una pregunta filosófica cualquiera ya que podría resultar muy importante económicamente, viendo la intención de la ministra de cultura de extender el tipo de ayudas y de subvenciones que disfruta el sector cinematográfico, al resto de las artes.
Cuando esa política se haga efectiva, habrá muchos haciendo ese mismo cálculo para ver si consiguen la designación anhelada y, así, poder pasar por caja.
Así pasa cuando se anuncian subvenciones. Muchos empiezan a pensar si pueden acceder o cómo pueden acceder o qué amiguete conocen para poder acceder y aún más colas se formarán, ya que no había suficientes,
Leo con asombro hoy el lanzamiento de Fácilvisión, una web española para el alquiler y compra de películas online. Y es que, a pesar de que pienso que el futuro (y presente) del cine (y de las series) pasa por el consumo online, en esta ocasión tengo mis dudas de que este proyecto salga bien.
Ya sé que hay páginas de este estilo, y su popularidad no es que sea muy alta, debido sobretodo al alto precio que hay que pagar por ver las películas y también, como no, por las dificultades que ponen a la hora de visionar (instalar software específico, por ejemplo, que hace mucho más fácil la descarga desde redes P2P y además sin ningún coste). La novedad de esta página es su precio: el alquiler cuesta 2 euros por película y la compra 3 euros (con la promoción inicial la compra sale a 50 céntimos y el alquiler a 75 céntimos, y si compras mucho crédito, el alquiler a 1,6 euros y la compra a 2,5 euros).
Ryan Bingham, el protagonista de Up in the Air (George Clooney, en el filme de Jason Reitman), ostenta uno de esos trabajos que justamente la crisis ha terminado convirtiendo en vitales: se dedica a despedir gente. Bingham hace ese trabajo sucio que los dueños o gerentes de las empresas no se atreven. Este especialista en despidos, insta al personal a tomar conciencia del enorme peso que llevan en su mochila de la vida (entiéndase familia, trabajo, obligaciones), y como este peso los achata a la tierra y los priva de otros horizontes (una extrapolación algo excesiva de la idea de “salir de la sopa, para mirar el plato”). Después de dar el sermón, y de decir cara a cara al trabajador que “esta empresa no requerirá más de vuestros servicios, por tanto, desocupe su escritorio y entrégueme la llave”, los motiva para una nueva vida de “independientes y desesclavizados”.
Esta película tiene la particularidad de abordar un tema que es altamente complejo e incendiario con una mirada que escapa a lo cotidiano. Su humor ácido y corrosivo no oculta la crítica social subyacente, así como la necesidad de la empatía y el sentido de la otredad. Porque ha sido justamente la incapacidad para ponerse en el lugar del otro una de las detonantes de la actual crisis global, que involucra no sólo aspectos económicos sino también conflictos sociales y culturales. “Merecemos un trabajo y una casa, ¿verdad?. Eso es lo que nos prometieron”, dice uno de los personajes al recordar el “sueño americano”.
Las sociedades de garantía recíproca son un instrumento útil a la hora de vertebrar los avales necesarios para muchas pymes en todos los sectores. El sector de las SGR es un sector en crecimiento, aunque también está notando los efectos de la crisis. Del total de SGR que operan actualmente, 24 a fecha de hoy, hay una que tiene unas particularidades especiales dentro de las sociedades de garantía recíproca. Me refiero a Audiovisual Aval SGR.
Audiovisual Aval es una SGR que se puso en marcha en el 2005 con objeto de cubrir las necesidades específicas de financiación de las pymes que fundamentan su actividad en la producción cinematográfica y audiovisual. Esta sociedad tiene como socios protectores, aquellos que ponen gran parte del capital social de la SGR a el Ministerio de Cultura a través del Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales y Egeda entre otras asociaciones del sector. Mi curiosidad por esta sociedad ha surgido cuando he visto una subvención del ministerio de cultura (BOE-PDF) a Audiovisual Aval SGR de 4,5 millones de euros para dotar el fondo de provisiones técnicas de la sociedad.
Esta semana ha sido noticia una decisión del Tribuna Supremo en relación con el cine español. Dicho órgano judicial ha decidido elevar una cuestión de inconstitucionalidad en relación con el artículo 5.1 de la Ley 25/1994. En la misma se fija la obligación de las cadenas de televisión de destinar un 5% de sus ingresos a financiar producciones cinematográficas españolas. Y es que el Tribunal Supremo parece tenerlo claro, según recoge El Mundo:
Ahora, el escrito del Supremo, al que ha tenido acceso este diario, entiende que “la imposición por ley a una o a varias empresas del destino obligatorio que han de dar a sus inversiones, con la consiguiente vinculación de una parte de sus recursos propios (un determinado porcentaje de sus ingresos, no de sus beneficios) constituye una restricción de la libertad que les garantiza el artículo 38 de la Constitución Española, que reconoce la libertad de empresa.